El magnetismo de Diane Keaton perdura con fuerza tras su desaparición física en octubre pasado. Una gran subasta de la firma Bonhams desató una auténtica fiebre, donde mitómanos y expertos pagaron cifras astronómicas por las pertenencias de la famosa artista, que redefinió la elegancia sin someterse a los cánones tradicionales.
La convocatoria, realizada hace unos días, supuso un rotundo triunfo ya que se adjudicó la totalidad de las 550 piezas disponibles. La puja demostró que el carisma de la protagonista de grandes clásicos cinematográficos -como El club de las divorciadas y Alguien tiene que ceder, entre tantas- sigue intacto, transformando simples recuerdos personales, vestuario de firmas de alta gama, fotografías vintage y elementos de su colección privada en valiosas reliquias artísticas.
Entre las piezas de Diane Keaton subastadas y las cifras que alcanzaron (en dólares) se encuentran:
- Guion original en cuero rojo de "Annie Hall" (1976): 394.200
- Pintura Desert Wanderer, Navajo (1912) de W. F. Ritschel: 48.640
- Abrigo a cuadros de Ralph Lauren Purple Label y traje masculino: Más de 40.000
- Fotografía del sombrero de Abraham Lincoln por Annie Leibovitz: 32.000
- Sombrero característico de ala ancha utilizado por la actriz: 20.480
- Tira de fotografías de los 70 (Keaton sosteniendo zapatillas Converse): 14.080
- Tira de fotografías de los 70 (Keaton interactuando con una bufanda): 11.520
La intensa disputa por el libreto cinematográfico de Annie Hall, que se prolongó por más de veinte minutos y alcanzó una cifra que es casi 100 veces mayor a su precio estimado, simboliza el impacto que todavía genera una intérprete irrepetible. Con estas ventas se cierra un capítulo dorado, confirmando que su particular concepción estética mantiene una influencia indiscutible en la memoria colectiva del séptimo arte.