La Orquesta Sinfónica de la UNSJ presentará este jueves 1 de octubre una velada imperdible bajo la dirección del destacado maestro tandilense Darío Domínguez Xodo. En esta oportunidad, ejecutará un programa de gran despliegue emotivo integrado por obras cumbres de la literatura musical rusa.
El público sanjuanino tendrá la oportunidad de disfrutar de una propuesta artística excepcional que reunirá dos páginas fundamentales del repertorio universal: el poema sinfónico Una noche en el Monte Calvo, de Modest Músorgki, y la Sinfonía Nº 6 en Si menor (Patética), de Piotr Ilich Tchaikovsky.
La cita promete ser inolvidable para los amantes de la música académica, no solo por la envergadura técnica y expresiva de los títulos seleccionados en conjunto entre el director y el Centro de Creación Artística Orquestal de la UNSJ, sino también por el estrecho vínculo que el director invitado ha consolidado con los músicos.
A pesar de que los tiempos de trabajo debieron reorganizarse a lo largo de la semana por el paro universitario que rige desde hoy y por 72 horas, en reclamo de la aplicación de la Ley de financiamiento universitario -al que la Orquesta adhieren bajo modalidad de “paro activo”-, la preparación del repertorio avanzó de forma fluida.
"Los ensayos se acortaron un poco, debido a tener el concierto el jueves y no el viernes, por las circunstancias ineludibles, que han requerido que la orquesta tomara el tiempo necesario para conversar y decidir cómo manejar la situación. Bueno, la Orquesta decidió llevar adelante el concierto y en los tiempos que hemos tenido, la verdad que la evolución ha sido muy rápida”, explicó el director a DIARIO DE CUYO. “Que sean obras del repertorio y que también nos conozcamos mutuamente, porque yo ya he dirigido a la orquesta, seguramente ayuda”, agregó sobre este concierto que tendrá lugar, con la Sinfónica a pleno, en el Edificio Central del Rectorado de la UNSJ.
El prestigioso director tandilense Darío Domínguez Xodo estará al frente de la Sinfónica de la UNSJ, mañana jueves.
Noche de brujas y aquelarre
El concierto comenzará con la interpretación de Una noche en el Monte Calvo, emblemática obra con la que Músorgki retrata musicalmente un dramático aquelarre de brujas.
Respecto a las características esenciales de esta pieza, el maestro Domínguez Xodo explicó: "Es una noche muy descriptiva, que tiene que ver con la misa negra, con los demonios que aparecen por la noche y con un despertar del amanecer, con las campanas que nos dan el alba. Después de toda una sección más alborotada, de toda esa fiesta nocturna que utiliza los colores de la orquesta, llega un final muy sereno, muy lindo, con solos de clarinete y de flauta, con los arpegios del arpa".
Tchaikovsky y la sublime Patética
El plato fuerte del programa será la Sinfonía Nº 6 (Patética) de Tchaikovsky. De entrada, el conductor advirtió que ese “patética”, en ruso, “tiene que ver más con pasión. El término que se traduce como 'patética' en español, sería más como 'apasionada'”, aclaró.
“Bueno, ésta no solo es una de las más grandes obras de Tchaikovsky, yo diría la más lograda, sino una de las grandes obras de la literatura musical universal", valoró antes de profundizar en la obra
"Tchaikovsky, mientras escribía esta sinfonía, le escribe una carta a su sobrino, a quien dedicó la obra, y le dice 'creo que me será dado escribir una gran sinfonía. Voy a luchar con todas mis fuerzas para lograr la perfección, seguramente sin conseguirlo'. Y lo que me surge pensar de esto es que logró algo mucho más que la perfección, porque creo que, más allá de que la construcción compositiva de la obra es verdaderamente extraordinaria, la fuerza que tiene a un nivel artístico y expresivo es tremenda. Creo que la perfección es poco al lado de eso", dijo fascinado.
Además, abordó la trágica premonición que rodeó el estreno de esta pieza. "Lo que es ineludible al transitar la obra es que Tchaikovsky sabía que su muerte estaba cerca. Ese último movimiento lento es propiamente el requiem de Tchaikovsky. Creo que él no lo dijo, pero luego de ver el transcurso de toda la obra, es verdaderamente muy claro que esto ocurre de esa manera. Y tanto es así que él estrena la obra y muere diez días después", contó; y se refirió a cómo se imprime esa certidumbre en la propia música: "Él dejó anotadas por allí algunas palabritas que tenían que ver con vida, amor y muerte. Un primer movimiento que surge casi como el nacer de la vida misma; un vals muy particular en cinco tiempos; invierte el movimiento tercero y cuarto; y la obra realmente va muriendo de una manera que empezamos a escuchar latidos que se van espaciando cada vez más, hasta que desaparecen por completo en un acorde ya muy piano de los violoncelos, que es lo último que llegamos a escuchar", detalló conmovido. Y relató que, en el ensayo de hoy con la Sinfónica, la experiencia fue muy profunda.
“Hoy terminamos el ensayo así. Estábamos todos quietos, casi sin respirar, toda la orquesta. Y yo les decía, 'bueno, ojalá que ocurra esto en el concierto'”, comentó el director, quien confesó que “sin dudas es una de las obras con las que más me identifico y más encuentro esta posibilidad de transmitir mucho al público".
Para abonar ese clima, Domínguez Xodo hará una breve introducción a la obra para el auditorio.
“Aunque no se conociera nada de estos detalles, es una obra que captura a todo el público. Tchaikovsky de por sí es un compositor muy atractivo para todos los públicos, pero realmente lo que logra en esta sinfonía es impresionante”, dijo. “Yo, de todos modos, suelo hacer alguna descripción para que el público esté en contexto de lo que va a escuchar; pero en esta obra se me hace todavía más importante, porque si, además, uno sabe lo que está ocurriendo allí, lo aprecia de otro modo”, concluyó.