—Es un show que ya lleva un año, prácticamente, está en su plenitud, está muy divertido, muy chistoso. Especial para que la gente que me conoce disfrute el show y la gente que no me conoce lo disfrute igual. Así que por eso extiendo la invitación a todo el público de San Juan.
— En Argentina hay mucho stand up, pero quizás no tanto de humor negro, que ha sido como el filo que has explotado...
— Sí, sí, pero al argentino le encanta el humor negro, se ríe mucho de mis chistes, de verdad que lo pasa muy bien; por eso creo que me ha ido tan bien allá. Yo creo que es favorable claramente que haya harta comedia, un universo grande. Es cierto que hay bastante y muy buen stand up en Argentina y eso es bueno, porque la gente puede elegir a su comediante favorito.
— ¿Y por qué elegiste vos la comedia? ¿Qué encontraste que no tenías, como para dar el volantazo que diste?
— Es que es algo que me gusta mucho hacer. Yo siempre he visto la vida con mucho humor y como que me gustó dedicarme a esto, poder aprender, poder saber lo que se hace. Conocer las técnicas, todo eso me encantó. Y aparte, subirse a un escenario es de verdad muy adictivo. Me encanta, de verdad que me encanta hacer esto. Cada vez que tengo show lo disfruto mucho. Entonces como que de verdad, para mí es muy bonito...
— ¿Era algo que te hacía bien a vos, pensaste que podía hacerle bien a los demás también?
— Antes yo no me sentía cómodo. Estaba trabajando de contador y me di cuenta que estudié algo que no quería. Me di cuenta muy tarde, sí (risas). Entonces aproveché la pandemia como para buscar otro horizonte. Y ahí encontré la comedia como el lugar para canalizar toda la energía que tenía en ese momento.
— Era un salto grande, una decisión arriesgada…
— Sí, totalmente. Creo que la pandemia nos vino a cambiar un poco el sistema a muchas personas, como que mucha gente vio una oportunidad dentro de toda esa desgracia que fue. Entonces yo aproveché eso, aproveché ese momento de crisis para dedicarme a esto y me sentí muy cómodo. Cuando se acabaron las restricciones se puso más difícil, porque ya no había que meter 20 personas, sino 100, y luego más, y yo no sabía si iba a poder hacerlo…
— ¿Entonces?
—En pandemia me empezó a ir bien, pero después vino una cierta duda, porque los ingresos no eran siquiera iguales que los gastos. Pero creo que el momento donde dije que podía resultar fue para la Teletón, que es un evento televisivo que se hace acá en Chile, donde se recauda dinero para gente con discapacidad y lo transmiten en cadena. Ahí fui a actuar y me fue muy bien, me trajo mucha visibilidad… Entonces de ahí como que dije “tengo talento, solamente que tengo que llegar a más público”. Y bueno, lo hice trabajando, mucho. Buscando la forma, los contenidos que la gente también quiere ver, hacer que se vieran bien… como que me fui profesionalizando.
— ¿Y qué rol tuvo tu parálisis cerebral en esta nueva profesión que abrazaste?
— Bueno, parte importante, porque yo, desde el momento de hacerme comediante, de hacer stand up, siempre veo las cosas que me pasan, que me afectan, que me molestan, que me divierten, y la parálisis cerebral me ha acompañado toda la vida. Entonces como que es imposible no referirme a eso, no hacer un chiste de eso... No me ha obligado a tener el show sobre la parálisis, pero van saliendo cosas que es imposible no contarlas. Como que sería muy difícil no hablar de eso…
— ¿Hay gente que no toma bien esos chistes, que no le parece gracioso ni divertido?
— Puede ser, totalmente, puede ser. Yo siento que esto de la comedia es solamente tiempo. Yo puedo hacer chistes de esto porque son 31 años viviendo con parálisis cerebral, teniendo esta dificultad, y la tengo sumamente asumida. Por ahí, no sé, para una persona que tuvo un accidente o una discapacidad de adulto, puede ser distinto, que tenga otra percepción. Yo no tengo esa realidad, son percepciones distintas. Pero lo que siento es que uno como artista entrega un material y ahí el público elige cómo verlo, cómo analizarlo. Yo me encargo de que lo que entrego sea lo que yo considero que es divertido, que la gente lo pueda pasar bien. Al final, como la gente lo recibe, es totalmente opinión del público.
— Tómalo o déjalo…
— Sí, totalmente. Como que esa es mi meta al momento de hacer stand-up. La idea es reírse, es disfrutar. Igual, trato de no ofender a nadie, de que todo sea con mucho humor y con mucho cuidado. Luego, si lo quieren sobreanalizar o también verle el lado positivo, el lado de inclusión, genial, pero no es mi foco número uno. Igual por ahí hay gente que se emociona, que llora y yo digo… “¿Pero por qué está llorando si yo soy comediante? ¡Si hago llorar a la gente, no soy comediante!”. Y bueno, ahí hago una reflexión, porque quizás esa gente ve reflejado a su familiar, a su hijo…
— Bueno, es difícil no verte como un ejemplo de superación…
— Sí, o sea... yo creo que tuve alta ayuda de mi familia. Mi mamá, mi papá, siempre hicieron todo para que yo saliera adelante. Ellos me inculcaron esa forma de ser, de siempre querer salir adelante, de enfrentar los problemas y de superarse...
— ¿Y te gustaría que, cuando se habla de Lucho Miranda, se hable del comediante sin abrocharlo a la discapacidad? ¿O no te importa?
— Quizás antes me importaba más, ahora me importa menos, porque sé que la gente, el público, tiene que colocar rótulos, un distintivo para conocerte. También soy el chileno (risas)... Antes quizás me molestaba un poco más, pero ahora me da lo mismo.
— ¿Sentís que pudiste trascender todo eso?
— Sí, totalmente, y lo veo reflejado cuando la gente va al show, esa es la señal número uno de que estoy haciendo bien las cosas. Eso me tiene muy feliz y sorprendido. Siempre me sorprende mucho.
— ¿Y qué deseás, que no hayas alcanzado todavía?
— Lo que yo quiero es seguir avanzando, que el público que me vio vaya al próximo show, que esté atento a los videos… Como generar un cariño con el público, una cercanía. Esa es mi meta número uno, porque soy un comediante relativamente nuevo y no me gustaría ser una moda, sino alguien que en verdad genere una cercanía con la gente. Eso quiero, para este año, para el próximo y para un futuro.
— ¿A diez años, por ejemplo, te ves así?
— Me encantaría. Me encantaría tener giras constantes en Argentina, en México, en España, en Colombia… eso es lo que me gustaría, de todo corazón.
Lucho Miranda en el Teatro Sarmiento
Abriendo las manos – Stand Up
- Día: domingo 5 de Julio
- Hora: 21 h
- Lugar: Teatro Sarmiento
- Entradas: platea baja: $50.000, en entradaweb.com.ar y en boletería