Con una calidez que traspasa el teléfono, el músico analizó el fenómeno de una obra que no conoce de fronteras generacionales. Marcelo, quien tomó la posta en la voz tras la partida de su recordado hermano, Federico, reflexionó sobre la tenacidad necesaria para mantener vivo el nombre de una banda que redefinió el pop en español y que hoy, cuatro décadas después, sigue haciendo bailar a adolescentes y adultos por igual.
–Los vivimos con el mismo entusiasmo, tocarlos es un placer. Venía charlando en el avión con Mario (Serra), el baterista con quien empezamos esto cuando yo tenía 16 años, y decíamos lo loco que es conservar la misma sonrisa por saber que vas a tocar o ensayar. Está todo intacto. Es más, se potencia al sentir el apoyo y el cariño de la gente. En el aeropuerto se acercan para decirme "gracias", lo cual es muchísimo, porque no es por la foto con el personaje, es un agradecimiento real, profundo y muy amplio.
Lo loco que es conservar la misma sonrisa por saber que vas a tocar o ensayar. Está todo intacto. Es más, se potencia al sentir el apoyo y el cariño de la gente Lo loco que es conservar la misma sonrisa por saber que vas a tocar o ensayar. Está todo intacto. Es más, se potencia al sentir el apoyo y el cariño de la gente
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Marcelo tomó la posta de Virus en el '88, a pedido de su hermano Federico Moura, ya enfermo
Resiliencia y vigencia
– Han pasado por muchas etapas ¿Cuál es el secreto para seguir en pie?
– Hemos pasado mil y siempre hemos puesto el cuerpo. El amor por lo que hacemos ha superado cualquier escollo. Siempre la música ha sido nuestra sanación, nuestra salvación y nuestro norte. Hoy veo mucho por delante porque veo entusiasmo en la gente y el grupo está sonando súper bien.
– ¿Cómo es el Virus de hoy, con el paso de los años y las ausencias?
– Es un Virus que, obviamente... Mirá, es difícil mantener una pareja durante muchos años, ¡imagínate seis personas! Han pasado cuestiones físicas, gente que ya no está, vidas que se abren para distintos lados. Todo esto tiene un desgaste físico importante con los viajes; si no estás apasionado es difícil sostenerlo. Se requiere mucha conducta.
– ¿La idea es mantener la impronta de los '80 o se permiten probar cosas nuevas?
– Como artistas siempre tenemos inquietudes nuevas, pero hay algo que hay que aceptar: quien va a ver a Virus quiere sus clásicos, como quien ve a Fito o a Calamaro. Lo aceptamos con placer. Lo bueno es que cambió mucho la tecnología y eso nos permite tocar canciones de hace 40 años con un audio infinitamente superior. Toda la cuestión técnica ha mejorado la performance de los músicos y eso nos motiva y nos provoca alegría.
Lo bueno es que cambió mucho la tecnología y eso nos permite tocar canciones de hace 40 años con un audio infinitamente superior. Toda la cuestión técnica ha mejorado la performance de los músicos y eso nos motiva y nos provoca alegría Lo bueno es que cambió mucho la tecnología y eso nos permite tocar canciones de hace 40 años con un audio infinitamente superior. Toda la cuestión técnica ha mejorado la performance de los músicos y eso nos motiva y nos provoca alegría
La atemporalidad de un sonido
– ¿Cómo se resignifican hoy canciones como "Wadu Wadu" o "Pronto entrega"?
– Creo que la vigencia de Virus está ligada a que las canciones son atemporales. Musicalmente, Virus fue pionero en usar sintetizadores; el sonido de hace 40 años es actual hoy. Y líricamente las letras no hacen reminiscencia a cosas pasadas. Nos pasa que gente de afuera escucha a Virus y piensa que es un grupo que salió el año pasado. Ese es el mejor elogio.
– ¿Qué lectura haces de este renacer de bandas de los '80?
– Fue una década dorada en Argentina, con grupos como Los Abuelos, Los Twist, Soda, GIT, los Enanitos... llovían artistas increíbles y todos distintos. Cada grupo tenía su impronta, su look y su estilo. Es lógico que se dé este renacer de las bandas de los '80, porque fue algo brillante. Para la mayoría de la gente es volver a tener 15, 17 años; hay una conexión emocional muy fuerte.
Es lógico que se dé este renacer de las bandas de los '80, porque fue algo brillante Es lógico que se dé este renacer de las bandas de los '80, porque fue algo brillante
– Hablando de impronta, Virus siempre fue sinónimo de alegría...
– Sí, y nosotros peleamos mucho y sufrimos consecuencias por tener una postura "divertida". Sentir que divertirse es bueno, no es banal ni tonto, es muy bueno hasta para la salud. El show de Virus es claramente alegre, bailable, y la gente necesita eso. Me parece que hay algo cíclico, que cíclicamente hay florecimientos de la alegría y la expresión y creo que estamos en uno de esos momentos...
El legado de Federico y la tarea de conducir
– Te tocó la durísima tarea de conducir Virus sin Federico. Si él estuviera hoy aquí, ¿qué diría?
– Obviamente estaría cantando él, por empezar (risas). Era una persona increíble, con mucha magia, era único; flotaba en el escenario. Pero creo que Federico estaría muy contento por mi tenacidad. Yo nunca quise reemplazarlo ni igualarlo, solo quise, y quiero, que la obra de Virus se siga conociendo, que es lo que Federico quería y me pidió antes de partir. Me tocó estar adelante y ser blanco de críticas y comparaciones, algunas con mala intención, pero seguimos adelante. Mi idea era que las nuevas generaciones conozcan a Virus y la meta está cumplida.
Yo nunca quise reemplazarlo ni igualarlo, solo quise, y quiero, que la obra de Virus se siga conociendo, que es lo que Federico quería y me pidió antes de partir Yo nunca quise reemplazarlo ni igualarlo, solo quise, y quiero, que la obra de Virus se siga conociendo, que es lo que Federico quería y me pidió antes de partir
– ¿Sentís que el tiempo te dio la razón frente a esas críticas?
– Tal vez me lo digo más a mí mismo: "Bien, Marce, estuviste bien". Fue difícil y muy duro. Los músicos somos muy permeables a las críticas, pero me siento complacido de haberme fijado un objetivo y haberlo conseguido. Mi fin no era trascender yo como persona, sino que se escuche una obra que para mí es tan valiosa.
Fue difícil y muy duro. Los músicos somos muy permeables a las críticas, pero me siento complacido de haberme fijado un objetivo y haberlo conseguido Fue difícil y muy duro. Los músicos somos muy permeables a las críticas, pero me siento complacido de haberme fijado un objetivo y haberlo conseguido
– Poder mirarse al espejo y decir "lo hice bien" es una gran satisfacción...
– Totalmente. Uno sabe cómo piensa y por qué hace las cosas. Cuando te atribuyen otras intenciones sentís la injusticia, llevar de la mano el plano artístico con el personal requiere paciencia, temple y mucha conducta. Yo agaché la cabeza y parecía que no, pero sí. Y aquí estamos.
La cita en el Teatro Sarmiento
Locura: 40 años
- Día: 15 de mayo
- Hora: 22 h
- Lugar: Teatro Sarmiento
- Entradas: desde $45.000, en boletería y tuentrada.com