"Mujeres sin tiempo": un oasis de literatura y comunidad en San Juan

Club de lectura formado en 2024 por la profesora Daniela Fabaro, el 18 de abril concretará el primer retiro literario abierto, con cupo limitado.

En un mundo que corre a contrarreloj, encontrar un espacio propio a veces parece una utopía. Pero para Daniela Fabaro, profesora de Lengua y Literatura, la necesidad de frenar y encontrarse a través de las palabras se volvió un mandato. Así nació este "club de lectura" Mujeres sin tiempo, que ahora organiza su primer retiro literario en la provincia.

Este encuentro, que tendrá lugar el 18 de abril en la finca Tierra de Abuelos, propone una pausa de solo tres horas y media abierto a mujeres mayores de 20 años. Con una estructura más profunda y extensiva que las reuniones de lectura habituales que dirige, y de carácter "autoconclusivo" (empieza y termina en esa jornada), la temática central será "Los tiempos de la mujer", un recorrido literario que atravesará la infancia, la adolescencia, la juventud y la adultez.

"Vamos a recorrer las etapas de la mujer a través de la literatura. Habrá textos seleccionados para cada fase y, a partir de la lectura en voz alta y con matices, haremos comentarios”, explicó la conductora de esta experiencia que, a juzgar por las anteriores, probablemente se transforme en otro hermoso viaje literario a emociones compartidas, como aquellos que, en más de una oportunidad, han despertado recuerdos, contagiado risas y también, provocado alguna lágrima.

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Daniela Fabaro, creadora de Mujeres sin tiempo

Daniela Fabaro, creadora de Mujeres sin tiempo

El retiro incluirá una novedad respecto a las previas: el ejercicio de la escritura. Al contar con un margen de tiempo mayor en el entorno natural de la finca, las asistentes podrán pasar del rol de lectoras al de autoras, procesando sus propias vivencias a partir de los textos disparadores. "La idea es generar momentos de círculo de lectura colectiva y también momentos de escritura individual", añadió la gestora, para quien el lugar es el marco indicado.

"Esa casona histórica es ideal, por la naturaleza, porque está retirada, es silenciosa y tiene una vegetación divina. Es un lugar soñado para este tipo de actividad", dijo.

Los orígenes del club de lectura

La iniciativa de este proyecto no surgió de la nada. Hace poco más de 10 años Daniela comenzó a coordinar grupos de lectura. "Yo trabajé muchos años en el Instituto de Bibliotecología formando grupos bibliotecarios... Ana María Mengual, que es la dueña de la finca, me dijo '¿Y vos no te animarías a hacer un grupo de lectura con nosotras?, y así empecé, con un grupo cerrado para mujeres adultas", relató.

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El primer grupo de lectura de mujeres, que surgió en 2015

El primer grupo de lectura de mujeres, que surgió en 2015

Ya en ese camino, en 2023 Fabaro hizo un café literario en la Escuela Industrial, donde trabaja, y sus colegas y amigas le propusieron armar un “café literario“ para mujeres. “Le puse este nombre porque quienes me lo empezaron a pedir eran colegas que estaban en actividad y que querían ir, pero a veces no podían, me decían: 'No tengo tiempo'. Entonces salió este Mujeres sin Tiempo, en 2024".

Así surgió este grupo enfocado específicamente en mujeres que, debido a su actividad laboral o personal, sentían que no encontraban un momento para la lectura. Desde entonces se reúnen una vez por mes, durante dos horas, para leer diferentes obras en voz alta. Son textos preparados por Daniela, a veces una obra completa, o bien fragmentos de diferentes títulos conectados por una temática, sin que ellas sepan qué les tocará leer. Su modalidad autoconclusiva permite que sea flexible para quienes no pueden garantizar una asistencia perfecta.

Más que literatura: una red de contención

Con el correr de los años, lo que comenzó como un grupo de lectura se ha transformado, en palabras de su creadora, en una verdadera comunidad. Fabaro admitió que, aunque la literatura es el eje, el trasfondo humano es lo que sostiene el proyecto.

"Noto que las mujeres van porque necesitan hablar, conversar con un par, saber que no están solas. No se hace terapia porque no soy terapeuta, pero sí buscamos que el texto te lleve a pensar en tu vida, en cómo la estás viviendo y qué te gustaría cambiar", reflexionó.

Uno de los aspectos que más ha sorprendido a la docente en este trayecto es la solidaridad orgánica que se ha gestado. Desde mujeres que asisten para retrasar deterioros cognitivos hasta amigas que se acompañan en procesos de salud, pasando, por el simple disfrute de compartir una buena lectura guiada entre pares, el grupo se ha convertido en un espacio de celebración de la vida.

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Literatura seleccionada especialmente por Fabaro nutre cada uno de los encuentros

Literatura seleccionada especialmente por Fabaro nutre cada uno de los encuentros

"Genera comunidad lectora, no son personas que van y vienen. Se hacen amigas, se acompañan, se sostienen. Eso no lo vi venir, me sorprendió", confesó con emoción la profesora. Y agregó: “Lo que esencialmente me mantiene aquí es ver lo que se genera, ver que es un espacio de vida, de construcción interior. Es muy importante hacerlo, sostenerlo".

De cara al primer retiro, “la idea es que todas las mujeres tengan esta posibilidad, de crecer y de que nos transformemos todas a través de este círculo”, expresó Fabaro, para quien este rinconcito es sinónimo de “frescura y transformación". ¿El único requisito? Permitirse ser una mujer con un poquito de tiempo para sí misma.

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