Pablo Echarri: "Cada vez estoy más decidido a no dejar la política"

El actor, junto a tres destacados colegas, traerá la obra "Maldita Felicidad", el domingo 9 de agosto, al Teatro Sarmiento.

Dos años después de visitar la provincia con Art, Pablo Echarri regresará a San Juan de la mano de "Maldita Felicidad", obra teatral donde comparte escenario con otros consagrados colegas, entre ellos Paola Krum (con quien trabajó en las exitosas tiras Montecristo y El Elegido, para Telefe), Carlos Portaluppi e Inés Palombo.

El Teatro Sarmiento será el escenario de esta comedia dramática de Agustina Gatto, que está en gira nacional tras una exitosa temporada en Calle Corrientes.

"A mí me gusta mucho girar, es una de las partes lindas que tiene este oficio. Es como que vos te acercás a la casa de la gente y el recibimiento siempre es muy satisfactorio, siempre hay mucho deseo de encuentro con el artista, con la obra. Nos genera alegría y sobre todo cuando es un grupo lindo de gente, porque además de ser súper talentosos, son buena gente", dijo el intérprete. "A veces nos cuesta un poquitito salir de Capital, porque uno tiene que dejar todo, son distancias extensas y nosotros hacemos toda esta gira en micro, pero realmente es un placer", acotó en diálogo con DIARIO DE CUYO.

Encantado con esta pieza que mezcla humor, tensión y una reflexión profunda sobre el éxito y la felicidad, Echarri -que también es miembro fundador de SAGAI (Sociedad Argentina de Gestión de Actores Intérpretes) habló de la obra, de sus propias búsquedas y de lo que significa el teatro para él, especialmente en el contexto actual de la industria audiovisual. De la mano, su militancia política y cultural, sobre la que compartió puntos de vista y reflexiones. Mesurado en sus formas, férreo en sus convicciones y enfático en ciertos puntos, aseguró incluso que estaría dispuesto a dejar la actuación en pos de trabajar para el sector que, asegura, conoce en profundidad.

- ¿Cómo vivís el teatro hoy en día?

- Desde la llegada de Art a mi vida, obra con la que fui a San Juan, el teatro se ha transformado en un espacio de expresión extraordinario, y también, obviamente, en un sustento económico. El teatro es una actividad muy fuerte en Argentina, que solo está por detrás de las carteleras neoyorquina y londinense, y los destinos en el país cada vez son más. O sea, hay una costumbre en las distintas provincias de recibir teatro, pero cada vez se abren nuevos circuitos, nuevos destinos y eso me pone muy contento. No solamente nos da la posibilidad de trabajar, y uno trabaja para sostenerse económicamente, sino que además enorgullece mucho saber que el público argentino es tan cercano a una actividad cultural tan importante como el teatro. Eso habla de un público profundo, porque quien está ceñido a la cultura en sus distintas formas logra forjar un espíritu intenso, profundo, rico. Así que el teatro para mí hoy es un espacio fantástico, que me trae enormes satisfacciones.

- Se ven más obras girando por el país ¿Tiene que ver con la menor producción en televisión?

- Claro, sí. El audiovisual en la Argentina fue muy fuerte, no solamente en la televisión. Estábamos acostumbrados a ver las novelas y los unitarios, que es por lo que la gente generalmente nos conoce, pero también la propuesta audiovisual que había a través del INCAA. Bueno, dadas las sucesivas dificultades económicas que viene atravesando el país ya hace bastante tiempo, una crisis profunda en lo económico, los canales de aire han dejado de producir. Pero también por la falta de políticas de Estado que impulsen la producción audiovisual, como sí existen en otros países de la región y del mundo. Este gobierno de ultraderecha vino a impactar contra la cultura, entonces la oferta audiovisual está diezmada, achicada a su mínima expresión. Eso hace que los actores, las actrices, los autores, los directores, estén muy volcados al teatro, porque muy contrariamente a lo que pasa con el audiovisual, el teatro crece y crece. Como te imaginarás, este modelo está en las antípodas de mi pensamiento y de la visión de país que yo tengo. Hay cosas que sinceramente no entiendo, digamos, más allá de las necesidades de equilibrar la economía, de bajar la inflación, de poder poner paños fríos a una economía que tenía síntomas de grandes dificultades, como hemos vivido en periodos anteriores.

- También ha habido un cambio en el consumo, formas y contenido. ¿No creés que es un escenario más complejo?

- Obviamente. Sí, hubo un cambio de paradigma, claramente, en materia de exhibición, de consumo de contenidos, de producción, también con la llegada de las plataformas. La llegada de Internet cambió el paradigma y la llegada del streaming, más aún, e incluyó a nuevos actores dentro de este universo. Pero vemos cómo distintos países en la región siguen produciendo televisión y siguen produciendo películas, muy en contrario a lo que este gobierno lleva adelante. Todavía sigue existiendo, por ejemplo, un circuito de exhibición cinematográfico, que son los festivales de cine. Y siguen existiendo los institutos de cine. Y luego, las plataformas se sirven, compran esos contenidos. La producción tradicional sigue existiendo en el mundo, porque en el mundo y en la industria audiovisual es una herramienta de expansión económica. Se utiliza el cine, la televisión, el audiovisual para impulsar no solamente el sector audiovisual en materia de trabajo. O sea, cuando se hace una película, trabajan equipos de producción, de postproducción, de venta, de marketing... Pero además, cuando se va a una localidad a filmar una película, se pone en movimiento la economía de esa localidad. Entonces, lo que pensamos nosotros de este lado, o muchos de nosotros, es que recibimos de muy buen modo el cambio de paradigma, pero lo que queremos recuperar es la producción tradicional.

- ¿Muchos de nosotros? ¿El reclamo es de un sector con cierta afinidad política o atraviesa a todos lo colores?

- La audiovisual es una industria que trae trabajo y, por ende, trae riqueza. Digo, quien está parado enfrente y dice que el audiovisual no existe o no es bueno, lo dirá por una cuestión ideológica, porque cuando nos ceñimos a la lógica de los números, dice todo lo contrario. Los que estamos a favor del impulso de la cultura y a la industria audiovisual, estamos a favor no solamente de generar identidad nacional, también estamos a favor de fomentar y enriquecer la economía del país.

- Algunos han criticado la falta de pluralidad

- Yo no lo pienso como el deseo de hacer una película para contar el cuentito que a mí me gusta o el cuentito de los que están alrededor mío, no. Yo sé que la película, el audiovisual, la serie, el cortometraje, la novela, el unitario, impulsan la economía en el mundo. No por nada hay más de 100 países que impulsan su audiovisual. Quien no lo ve así, tiene puesta una gran anteojera y creo que cuando discute, discute ideológicamente. Los argumentos son "¿por qué cuando hay tanta pobreza en el país, los actores tienen que hacer sus películas?" Sí, hay que trabajar para morigerar la pobreza, para tratar de hacerla desaparecer, pero eso no quiere decir que no haya que impulsar la cultura. Van por andariveles diferentes. Y de hecho, impulsar las cuestiones culturales, y en este caso las audiovisuales, también logra bajar los índices de pobreza. Es una locura desmantelar, si había dificultades, había que resolver esas dificultades, que esa administración sea más virtuosa. Así que nosotros peleamos y pelearemos contra todas esas ideas.

- ¿Sentís que tu exposición a veces te juega en contra? En lo actoral, sin ir más lejos

- Sí, claro. Cristalizar tu vida política tiene consecuencias, de eso no hay duda. No sé si hay temas tan complejos como la política y la religión para poner sobre la mesa. Lo que pasa es que no existe dentro de mi visión de vida la posibilidad de no exponer mi idea política. Y asumo las consecuencias, ya tengo 56 años.

- ¿Te propusiste tomar esa posición?

- Fue un proceso, un destino al que llegué luego de transitar un camino. Fue cayendo de maduro en mi cabeza, en mi espíritu. Me pasaron cosas muy buenas en mi vida. Yo vengo de un barrio de clase trabajadora y he encontrado en este oficio la posibilidad del ascenso social. O sea, yo vivía en Villa Domínico y a los 23 años ya ganaba un sueldo extraordinario para lo que era la media. En el año 2002 secuestraron a mi padre y se lo llevaron una semana. El país estaba en una crisis extraordinaria y empezaron a suceder estos secuestros extorsivos. En ese momento logré ver lo que no veía antes. Yo tuve una temporada donde el ser galán de novelas, el tener mi vida resuelta, el pensar en mí mismo y en mi bienestar no me dejaba ver hacia afuera. Cuando yo experimento el secuestro, salgo radicalmente modificado, soy otra persona, con una visión de que claramente era un privilegiado y que tenía que dejar algo. Pero no solamente dejar algo a la gente, también a mis hijos. Y me di cuenta, me cayó de maduro cuál era el tipo de país que yo quería. La Argentina que yo quiero, el modelo político que yo quiero, está en las antípodas de la gente que está hoy.

- Por ahora tu militancia es desde lo artístico, pero lo trasciende ¿La pensás sostener desde ese lugar o te interesa llegar a una banca, por ejemplo?

- Mirá, yo no digo "de este agua no he de beber". Hace 20 años que gestiono SAGAI, soy fundador y soy tesonero. A lo largo del tiempo me voy dando cuenta, cada vez más, que si hay algo de lo que sé profundamente es de lo que tiene que ver con la política cultural, audiovisual y dentro de mi colectivo. Y cada vez me voy dando cuenta de que soy más útil cuando gestiono política dentro de este espacio, o sea, cuando hablo de lo que sé. Si yo tuviese que agarrar algún cargo legislativo, supongamos alguna diputación, qué sé yo, seguramente tendría que estar hablando de cuestiones que conozco de oído. Si tengo que salir a defender tales o cuales leyes o tales o cuales iniciativas en bloque, ahí ya estaría hablando por boca de jarro. Después de 20 años de estar metido en esto, de que me guste la política y de utilizar también a SAGAI como una herramienta política para mejorar la realidad de los actores y las actrices, cada vez estoy más decidido a no dejar la política, porque me parece que el rol de ciudadano es más importante que cualquier oficio que tengamos, es más importante que el sujeto actor, de verdad lo creo.

- O sea, no descartás dejar la actuación por la política...

- En este momento sé que el sector me necesita, el audiovisual me necesita, sé que soy útil ahí adentro. Y bueno, cuando esta pesadilla se termine, me va a encontrar trabajando por el audiovisual, para lograr las herramientas de impulso en el sector y ponernos a la par de países como Colombia, Brasil, México, Uruguay...

- ¿Tenés algún ofrecimiento puntual?

- No. ¿Sabes qué pasa? Que a mí me parece que el Peronismo no se sirve tanto de los outsiders de la política, y yo soy de los que piensan que los destinos políticos de un país los tienen que llevar adelante quienes tengan formación en lo político, así que tampoco estoy esperando nada...

- De momento, entonces, que sea teatro ¿Por qué sí a Maldita Felicidad?

- Porque es un texto fantástico que nos convoca a todos, nos atraviesa y nos propone el debate. Hablar de la felicidad... ¿Quién no busca la felicidad? Pero la felicidad no siempre es feliz en todas sus versiones, la felicidad también trae dolor. Es una obra que te propone diversión, pero también profundidad. Te va llevando en una estructura risueña y de golpe se pone seria. Y no solamente te lleva a pensar en vos mismo, sino que también logra la emoción, la emoción de la identificación. Estamos en presencia de una comedia dramática de esas que uno sale lleno del teatro, por haberse divertido y por haber pensado y haberse emocionado también.

- ¿Te hizo pensar sobre tu propia felicidad, sobre tu búsqueda?

- No lo dudes, sí, porque habla de cosas que pasan... Hablar del éxito, esto de decir qué es el éxito ¿no? Bueno, la felicidad a veces viene envenenada también, entonces hay que ser conscientes, afilar la visión, el corazón y encontrar la felicidad en los pequeños actos, en los vínculos, en las cosas pequeñas, en los momentos... Así que sí, reflexiono todas las noches y todas las noches encuentro frases nuevas que digo "mira vos..."

- ¿El que hiciste, fue el camino de tu felicidad?

- Sí, definitivamente sí, y lo voy transitando. Como en la pregunta que me hiciste, de cómo llegó la cristalización política, por ejemplo. Bueno, fue parte de un camino ¿no? Llegué a un destino, a otros no he llegado aún, pero como parte de un camino tomado por elección propia. Entonces, cuando uno toma las decisiones en su propia vida, las toma también para encontrar la felicidad. Y sí, claro, yo encuentro la felicidad hoy en subirme al escenario, en disfrutar con estos compañeros divinos que tengo, en mi familia, en mis amigos y en seguir gestionando política. Todo eso me trae felicidad. Y quiero la felicidad en todos los aspectos de mi vida. Y quiero que los momentos malos durenLugar: Teatro Sarmiento poco y que cuando me suceda algo bueno, dure mucho. En ese camino estoy.

La cita en el Teatro Sarmiento

  • Maldita Felicidad
  • Elenco: Pablo Echarri, Paola Krum, Carlos Portaluppi, Inés Palombo
  • Día: domingo 9 de agosto
  • Hora: 20:00 h
  • Lugar: Teatro Samiento
  • Entradas: desde $45.000 a 50.000, por entradaweb.com.ar

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