Paula Torres, la actriz que encontró en la costura una pasión, y hoy es una de las 8 personas que se forman en vestuario teatral en el Teatro Colón

Paula Torres realiza una formación en vestuario teatral y sastería que le dará un vuelco importante a su carrera profesional. Su historia y cómo se vive la aventura en uno de los espacios más icónicos del país.

A veces simplemente los hechos se van dando de una manera tan atípica y natural que parecen momentos destinados a ser vividos. Al menos eso le sucedió en los últimos meses a Paula Torres, actriz y profesora de teatro que encontró en la costura y el diseño de vestuario una pasión en potencia y que actualmente tiene la oportunidad de profesionalizarse en el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, siendo protagonista de una historia increíble.

El Teatro Colón es sin duda una de las instituciones más emblemáticas del arte argentino. Abarcando distintas disciplinas, parte de lo que ofrece es la profesionalización prácticamente exclusiva de personas que aspiran a ser parte de sus formaciones. Después de un tiempo ausente, este año comenzó el dictado de la Tecnicatura Superior en Realización de Vestuario Teatral y Sastrería, una oportunidad que solo pueden experimentar 8 personas, ya que ese es el cupo. Gracias a su talento, capacidad y deseos, Paula forma parte de ese reducido grupo.

En diálogo con DIARIO DE CUYO, la sanjuanina que actualmente se encuentra residiendo en Buenos Aires compartió los detalles de una historia marcada por el destino.

La costura llegó a su vida en parte por herencia familiar y en parte porque su actividad como actriz lo demandaba. Comenzó armando los vestuarios para las distintas propuestas que surgían en la carrera y luego, en un afán por seguir formándose, decidió hace siete años estudiar diseño de indumentaria y corte y confección.

“Mi primer trabajo como vestuarista fue realizando las propuestas de la obra Cubo. Ahí comencé a tener visibilidad y a hacer vestuario para obras de teatro independiente”, recuerda la sanjuanina.

Sin duda una oportunidad que marcaría su camino fue sumarse al staff del Teatro del Bicentenario durante el 2024, tras habar tenido una primera experiencia en la previa a la Gala Patria. Dentro del espacio, su formación y conocimientos sobre vestuario para opera y ballet fueron potenciando su creatividad, y sin casi sin darse cuenta, todo la estaba llevando a seguir por ese camino.

Durante el 2025, con el arribo del ballet estable del Teatro Colón a San Juan para presentar Carmen, Paula tuvo la oportunidad de conversar con las realizadoras de vestuario del teatro. “Siempre me gustó la idea de formarme más y les pregunté dónde habían estudiado ellas, ya que en San Juan son limitadas las posibilidades de estudiar vestuario teatral”, destaca la joven.

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Fue así que, entre charla y charla, se enteró sobre la formación que brindaría este año el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, pero decidir sumarse no solo dependía de la voluntad, sino de sortear cada instancia y ser elegida para ser parte del limitado cupo de la tecnicatura. “Es una carrera que no sabía que existía, que no se habilita todos los años, es difícil entrar y no es muy conocida”, remarca Paula, reconociendo que el cursando es presencial, por lo que aspirar a ingresar conllevaba el hecho de tener que instalarse en Buenos Aires, algo que no formaba parte de sus proyecciones para el futuro.

Sin embargo, sintió esa punzada que impulsa a activar y se inscribió una semana antes de que finalice el periodo habilitado. La primera etapa consistía en llenar un formulario y presentar una carpeta o porfolio con los antecedentes. Además, debía adjuntar una carta explicando los motivos por los cuales deseaba hacer la carrera y sumó una recomendación por parte del Teatro del Bicentenario, con el detalle de cada una de las obras en las que había participado en la confección del vestuario.

“El inconveniente fue que había que presentar las carpetas de manera presencial y justo estábamos con Pagliacci en el Bicentenario, por lo que no podía viajar. Nos quedaban a penas unos días para presentar la carpeta y una de mis compañeras del teatro decidió también aspirar y pudimos enviar el material junto con su hermana que viajaba a Buenos Aires. No sabíamos qué había pasado hasta que nos confirmaron que habían recibido el material y que luego se pondrían en contacto”, relata Paula.

El contacto no llegó hasta un mes después. Fue el 6 de diciembre del año pasado cuando la ansiada respuesta se hizo presente. Paula había pasado a la siguiente instancia y debía presentarse el 16 de diciembre en el instituto que funciona a metros del Teatro Colón para lo que sería un examen que consistía en presentar un vestuario y manejar conocimientos sobre la materia.

Ya en Buenos Aires se enteró de lo limitadas que eran las chances de sumarse. Más de 100 personas se habían inscripto y solo 30 pasaron al examen presencial, que consistía más que nada en una charla sobre la formación y los conocimientos de cada aspirante. De ese total, solo 8 personas iban a ser elegidas para la carrera que tiene tres años de duración.

Sorteando los nervios, Paula llegó hasta el Colón, rindió el examen y regresó a San Juan a la espera de novedades que se darían antes de las fiestas, pero con la sidra en mano y el año nuevo encima, las noticias no sucedían, hasta la primera semana de enero cuando recibió el mail confirmando que había sido elegida y debía instalarse en Buenos Aires para comenzar el cursado en marzo.

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De ahí en adelante todo fue dinámico y cambiante. Organizar una mudanza, instalarse en otra provincia, renunciar a un trabajo y buscar otro que no intervenga con el horario de cursado, hacerse a la idea de estar lejos de la familia por un tiempo fueron parte de la previa. La colaboración del entorno y conocidos hizo que el cambio fuera ameno. Al respecto Paula comenta: “Estoy muy agradecida con todos. Es como si hubiera estado planeado todo para mí. Sé que es el fruto de varios años de trabajo y de formación, de hambre de querer seguir formándome siempre”.

Aun ambientándose a una nueva ciudad y a lo que ello representa, la felicidad de Paula por estar cumpliendo un sueño se puede percibir en su voz. Entiende que tiene en sus manos una oportunidad que no todo el mundo puede experimentar, y que todo lo que aprenda en el Teatro Colón lo podrá poner en practica luego, compartiendo incluso esos conocimientos.

Incluso aseguró que sus propósitos están puestos en aprender todo lo que pueda para luego trasladar los saberes y la experiencia de regreso en su tierra natal. “Mi objetivo es formarme acá, volver a San Juan y volcar todo el conocimiento en Teatro del Bicentenario, para que la gente que estudia o le gusta esto pueda conocer las posibilidades. La verdad es que llevo poco tiempo, pero estoy disfrutando mucho”, finalizó Paula Torres, la actriz que encontró en el hilo y las agujas una pasión que la llevó a vivir una experiencia habilitada para pocos.

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