En 2021, en plena pandemia de COVID-19, un equipo de ingenieros de la Universidad RMIT de Australia encontró un destino posible para los barbijos descartables: la base de las rutas. La mezcla de barbijos triturados con escombro de obra cumplió las exigencias de la ingeniería civil y abrió una vía para reciclar dos residuos a la vez.
Según el estudio, publicado en la revista científica Science of the Total Environment, construir un kilómetro de ruta de dos carriles con ese material permitiría usar unos 3 millones de barbijos y evitar que 93 toneladas de residuos terminen en un basural.
Cómo funciona la mezcla de barbijos y escombros
Una ruta tiene cuatro capas: la subrasante, la subbase, la base y la superficie de asfalto. Las inferiores deben soportar el peso de los vehículos pesados y, a la vez, conservar cierta flexibilidad para que el pavimento no se agriete con el uso diario.
Para esas capas puede servir el agregado de hormigón reciclado, que se obtiene al procesar escombros de construcción. Los investigadores comprobaron que sumarle barbijos triturados mejoraba la rigidez y la resistencia del material, y la combinación óptima fue de 1% de barbijos y 99% de escombro.
El material pasó pruebas de resistencia, deformación, tensión, ácidos, agua y comportamiento dinámico. El trabajo se presentó como la primera investigación sobre barbijos quirúrgicos aplicados a la construcción civil.
Un problema de residuos en dos frentes
El estudio estimó que en el mundo se usaban unos 6.800 millones de barbijos descartables por día. Al mismo tiempo, la construcción, las reformas y las demoliciones generan cerca de la mitad de los residuos anuales del planeta. Solo en Australia, 3,15 millones de toneladas de escombro reciclado se acumulaban cada año sin reutilizarse.
Mohammad Saberian, primer autor del trabajo, lo resumió en el comunicado de la universidad: “nos entusiasmó descubrir que no solo funciona, sino que aporta beneficios reales de ingeniería”. También advirtió que falta estudiar los riesgos sanitarios de manipular barbijos usados a gran escala, ya que la prueba se hizo con una pequeña cantidad de barbijos sin usar.
El profesor Jie Li, que encabeza el equipo, contó que la idea surgió al ver barbijos tirados en las calles. Por ahora, la ruta de barbijos sigue siendo una demostración experimental, aunque el grupo también obtuvo resultados preliminares prometedores al usarlos como agregado en el hormigón.