20 de septiembre de 2015 - 00:00

Una fuerte llegada de refugiados

La crisis de los refugiados en el sureste de Europa vivió ayer una jornada de mucho movimiento en medio de crecientes roces diplomáticos entre los países afectados, sobre todo entre Croacia y Hungría.

Más de 10.000 refugiados llegaron desde la madrugada de ayer a varios puntos fronterizos de Austria, sobre todo con Hungría pero por primera vez también con Eslovenia, informó la Policía austríaca. El procedimiento elegido volvió a ser el mismo que en las dos semanas anteriores: los refugiados fueron enviados de un país a otro de forma organizada para al final acabar en Austria, desde donde se trasladarán en los próximos días a Alemania, el deseado destino final de casi todos los inmigrantes.

En medio de ese recorrido de miles de refugiados, entre ellos cada vez más familias con niños, hubo ayer varias polémicas diplomáticas y cruces mutuos de acusaciones. El primer ministro croata, Zoran Milanovic, reconoció públicamente que el ‘plan B‘ -anunciado el viernes pasado para gestionar la crisis migratoria- consiste en realidad en ‘obligar‘ a Hungría a acoger a los refugiados que entran a Croacia a través de Serbia, llevándolos hasta su frontera.

Budapest respondió diciendo que Croacia ha ‘mentido a todos‘ en la Unión Europea (UE) y amenazó abiertamente con bloquear el acceso de Croacia a la zona Schengen, de libre circulación comunitaria.

Fuente: Efe

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