Buenos Aires, 8 de junio.- Un periodista especializado en pesca se convirtió en el protagonista de una de las capturas más espectaculares de los últimos tiempos en Nueva Gales del Sur, Australia. ¿La presa? Un calamar gigante que se disputaron con un tiburón azul.
"Debe haber muerto poco antes de que lo encontraramos porque no olía mal y su color todavía era fuerte. La mayoría de los cadáveres de calamares gigantes son hediondos, se pudren y en seguida se ponen blancos para el momento en que alguien los halla", señaló McGlashan.