Artemis II ya quedó en la historia de la exploración espacial. La misión de la NASA completó el sobrevuelo lunar con cuatro astronautas a bordo de la nave Orion y rompió el récord de mayor distancia alcanzada por seres humanos respecto de la Tierra.
Hay expectativas por las primeras imágenes tomadas desde la nave Orion.
Artemis II ya quedó en la historia de la exploración espacial. La misión de la NASA completó el sobrevuelo lunar con cuatro astronautas a bordo de la nave Orion y rompió el récord de mayor distancia alcanzada por seres humanos respecto de la Tierra.
Además, este lunes a la noche, Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen rodearon el satélite y atravesaron su cara oculta, un tramo en el que quedaron aislados de forma programada mientras la Luna bloqueaba la señal con la red terrestre.
Luego de restablecerse el contacto, el primer vuelo tripulado alrededor de la Luna en más de 50 años emprendió su regreso a la Tierra.
Después de dos cancelaciones en febrero y marzo, el lanzamiento de la misión Artemis II se concretó con éxito el 1 de abril de 2026 desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida.
Después del despegue del cohete SLS, la nave Orion fue colocada primero en una órbita elíptica alrededor de la Tierra y luego en una órbita alta para realizar chequeos iniciales del vehículo. En esa fase, la tripulación ejecutó maniobras manuales de proximidad para probar el comportamiento de la nave y validar procedimientos de operación con humanos a bordo. Esa parte fue clave: Artemis II es la primera misión del programa Artemis con astronautas dentro de Orion y la primera con tripulación en el SLS.
El 2 de abril, Orion encendió su motor principal durante aproximadamente seis minutos para abandonar el entorno terrestre e iniciar el viaje hacia la Luna. Ese momento tuvo un peso histórico propio: según la NASA, fue la primera vez desde Apolo 17, en 1972, que seres humanos dejaron la órbita de la Tierra para internarse en el espacio profundo.
En los días siguientes, la nave realizó ajustes de trayectoria y pruebas de sistemas, mientras la tripulación también ensayó operaciones manuales, revisó procedimientos y preparó el tramo de observación lunar.
Por poco más de tres días, los astronautas permanecieron en la trayectoria prevista y realizaron experimentos, trabajos de rutina y comunicaciones a diario con la Tierra. La madrugada del 6 de abril llegó otro punto decisivo. Orion ingresó en la esfera de influencia lunar. En ese punto, la gravedad de la Luna pasó a ejercer más fuerza sobre la nave que la de la Tierra.
Horas después comenzó la ventana de observación del sobrevuelo, durante la cual los astronautas pudieron estudiar objetivos científicos definidos por la NASA, entre ellos la cuenca Orientale y el cráter Hertzsprung, tanto en la cara visible como en sectores de la cara oculta.
Durante esa fase ocurrieron dos de los momentos más emotivos del vuelo: la tripulación pidió bautizar a dos cráteres de reciente formación de la Luna. A uno pidieron llamarlo Integrity, en honor a la nave Orion. Para el otro sugirieron el nombre de Carroll para recordar a la fallecida esposa del comandante de Artemis II, Reid Wiseman.
Después del pedido, los cuatro astronautas se abrazaron entre lágrimas y se guardó un minuto de silencio en el Centro de Control de Misiones de la NASA en Houston.
También en el transcurso de la jornada, Jim Lovell, veterano astronauta de la NASA, y parte de las misiones Apolo 8 y Apolo 13, envió un cálido saludo a la tripulación de Artemis II, que ya se encuentra a solo kilómetros de alcanzar el récord de distancia de la Tierra. “Hola, Artemis II. Te habla el astronauta del Apolo Jim Lovell. Me enorgullece pasarles esa antorcha a ustedes, mientras rodean la Luna y sientan las bases para misiones a Marte, en beneficio de todos. Es un día histórico y sé que estarán muy ocupados. Pero no olviden disfrutar la vista. Así que, Reid, Victor, Christina y Jeremy, y todos los grandes equipos que los apoyan: buena suerte y buen viaje de parte de todos nosotros aquí, en la querida Tierra”, expresó.
El récord principal de la misión llegó esa misma tarde. A las 14:56, hora de Buenos Aires, Artemis II superó la marca que había dejado Apolo 13 en 1970 como la misión tripulada más alejada de la Tierra al alcanzar los 400.170 km. Orion siguió alejándose hasta alcanzar un máximo de 406.777 km y dejó un nuevo techo para la exploración humana.
Ese récord no fue el único hito. Durante la fase central del sobrevuelo, la nave pasó a una distancia de 6550 km de la superficie de la Luna. Desde esa posición, la tripulación tuvo una vista completa del disco lunar, incluidas regiones cercanas a los polos, algo distinto a la perspectiva de las misiones Apolo, que pasaron mucho más cerca de la superficie. La NASA indicó además que los astronautas podían llegar a ver a simple vista partes de la cara oculta que ningún ser humano había observado antes de esa manera.
Uno de los momentos más delicados y simbólicos de la misión ocurrió al pasar detrás de la Luna. La NASA preveía una pérdida temporal de comunicaciones entre las 19:44 y las 20:25, porque la superficie lunar iba a bloquear las señales de radio entre Orion y la Deep Space Network en la Tierra. Eso fue exactamente lo que ocurrió. Durante ese tramo, la tripulación también presenció un Earthset (ocaso de la Tierra), es decir, el instante en que la Tierra desapareció detrás del horizonte lunar, antes de reaparecer después como Earthrise (amanecer de la Tierra).
Más allá de la carga emocional y del impacto visual del paso por la cara oculta, Artemis II funcionó como un ensayo completo de navegación, soporte de vida, energía, propulsión, control térmico, comunicaciones y trabajo científico en espacio profundo. Ese es el verdadero sentido de la misión: demostrar que Orion y toda la arquitectura de Artemis pueden sostener un viaje tripulado y de estas características con seguridad y sentar las bases para misiones posteriores.