La ciudad japonesa de Nagoya y zonas aledañas de las prefecturas de Aichi y Gifu sufrieron un temporal sin precedentes que dejó calles completamente inundadas, caos en el transporte y obligó a las autoridades a elevar la situación al nivel 5 de emergencia, la máxima alerta posible ante el riesgo inminente para la vida de los ciudadanos.
Las precipitaciones rompieron todos los registros históricos en la región. De acuerdo con los reportes oficiales, en Nagoya se acumularon 104,5 milímetros de lluvia en una sola hora, pulverizando la marca previa de 97 milímetros registrada en septiembre del año 2000 durante las históricas inundaciones de Tokai.
Calles convertidas en ríos y rescates urbanos
La intensidad repentina del agua desbordó los sistemas de drenaje y convirtió las arterias urbanas en cauces fluviales. En distritos como Minato, varios conductores se vieron obligados a abandonar sus vehículos a medio camino luego de quedar atrapados en pasos bajo nivel y zonas anegadas, aunque afortunadamente todos los ocupantes lograron ponerse a salvo por sus propios medios.
Las impactantes imágenes de coches semisumergidos y corrientes recorriendo zonas comerciales e infraestructuras subterráneas rápidamente se viralizaron en las redes sociales.
Ante este escenario crítico, la Agencia Meteorológica de Japón y los gobiernos locales emitieron órdenes de evacuación urgente de nivel 4 y 5, enfocándose en zonas vulnerables cercanas al río Shonai, cuyo caudal experimentó una crecida exponencial que puso en alerta roja a toda la cuenca por peligro de desborde. Asimismo, el servicio de trenes de alta velocidad —el emblemático Tokaido Shinkansen— debió interrumpir temporalmente sus operaciones debido al temporal.
Los organismos de emergencia mantienen la guardia alta y advirtieron que las bandas de precipitaciones lineales podrían continuar afectando la región, por lo que insistieron a la población en evitar sótanos, pasos a nivel y mantenerse resguardados en zonas altas hasta que melle el temporal.