La guerra entre Rusia y Ucrania volvió a escalar este lunes con una de las ofensivas más intensas de las últimas semanas. Un ataque masivo lanzado por las fuerzas rusas provocó incendios, destrucción y al menos nueve muertos en distintas regiones del país, además de causar graves daños en la histórica Catedral de la Dormición, ubicada en Kiev.
Según informaron las autoridades ucranianas, durante la noche fueron lanzados decenas de misiles y cientos de drones contra diferentes ciudades. En la capital, uno de los impactos provocó un incendio en el complejo monástico Kyiv-Pechersk Lavra, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, donde se encuentra la emblemática Catedral de la Dormición.
Las imágenes difundidas desde el lugar mostraron llamas en el techo del templo y a los equipos de emergencia trabajando durante horas para controlar el fuego. El ataque también dejó víctimas fatales en Kiev y numerosos heridos, además de cortes de energía que afectaron a miles de habitantes.
La ofensiva no se limitó a la capital. En Járkov, en el noreste del país, cinco rescatistas murieron cuando un segundo ataque alcanzó la zona mientras combatían un incendio originado por un bombardeo previo. También se reportaron víctimas y daños materiales en otras regiones ucranianas.
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Una cúpula dorada de una de las iglesias del dañado complejo Kiev Pechersk Lavra yace en el suelo en Kyiv, 15 de junio de 2026 AP Photo
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, condenó el ataque y reclamó una mayor presión internacional sobre Moscú. Desde Rusia, en tanto, negaron haber atacado deliberadamente la catedral y atribuyeron los daños a un misil de defensa aérea ucraniano, una versión rechazada por las autoridades de Kiev.
El nuevo episodio ocurre en medio de renovados contactos diplomáticos impulsados por Estados Unidos para intentar abrir una negociación de paz, aunque los ataques de las últimas horas reflejan que el conflicto continúa lejos de una solución definitiva.