Rusia volvió a atacar Kiev este martes luego de una tregua de 72 horas acordada durante el fin de semana y el lunes, en coincidencia con la visita de enviados de Estados Unidos a Moscú y la capital ucraniana. El Ejército ruso informó que utilizó misiles y drones contra instalaciones militares, empresas vinculadas a la fabricación de armamento y centros logísticos.
La ofensiva se produjo poco después de la salida de los enviados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner, quienes mantuvieron reuniones destinadas a intentar reactivar las negociaciones para poner fin a la guerra entre Rusia y Ucrania. La tregua había contemplado la suspensión de los ataques contra Kiev y Moscú durante tres días, aunque no se alcanzaron acuerdos concretos para avanzar hacia un cese del conflicto.
Qué objetivos atacó Rusia
Según el Ministerio de Defensa ruso, los ataques estuvieron dirigidos contra instalaciones del complejo militar-industrial ucraniano, depósitos y centros de almacenamiento de drones. Entre los lugares señalados por Moscú figuran una planta de Kiev que fabrica componentes para vehículos aéreos no tripulados, otras industrias relacionadas con la producción de drones y distintos centros logísticos ubicados tanto en la capital como en la región.
La ofensiva también alcanzó objetivos en Odesa, donde Rusia informó sobre el ataque a un taller de ensamblaje de drones, un buque de carga en el puerto de Chornomorsk y una subestación eléctrica vinculada al suministro de los puertos del mar Negro. Moscú aseguró que se trató de una operación con armas de precisión lanzadas desde tierra y aire, además de drones de ataque.
Del lado ucraniano, el ministro de Exteriores, Andrí Sibiga, condenó los ataques y cuestionó que Rusia haya retomado los bombardeos inmediatamente después de la visita de los mediadores estadounidenses. Según las autoridades ucranianas, al menos dos personas murieron durante la ofensiva, mientras que también se reportaron heridos y daños en distintos sectores de Kiev.
El nuevo episodio vuelve a poner en tensión los esfuerzos diplomáticos impulsados por Washington. La pausa de tres días había generado expectativas sobre una posible reducción de las hostilidades, pero su final estuvo acompañado por una nueva ofensiva rusa sobre la capital ucraniana y otros puntos estratégicos.