La tragedia provocada por los dos terremotos que sacudieron el norte de Venezuela continúa agravándose. Las autoridades elevaron este miércoles a 1.943 la cifra de víctimas fatales, mientras que 10.571 personas resultaron heridas y 131 permanecen desaparecidas, en un escenario donde las posibilidades de hallar sobrevivientes disminuyen con el paso de las horas.
En medio de la emergencia, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) anunció el envío de 10.000 bolsas mortuorias como parte del operativo de asistencia humanitaria acordado con el Gobierno venezolano. Desde el organismo aclararon que se trata de una medida preventiva ante la magnitud del desastre y expresaron su deseo de que el número final de fallecidos sea inferior a esa cantidad.
El coordinador residente de la ONU en Venezuela, Gianluca Rampolla del Tindaro, explicó que la ayuda internacional continúa ampliándose para responder a una crisis que ya afecta a miles de familias. Según las primeras evaluaciones, al menos 2.500 estructuras sufrieron daños de distinta consideración, muchas de ellas con colapso total.
Mientras tanto, los equipos de rescate siguen trabajando en las zonas más golpeadas. Hasta el momento lograron rescatar con vida a 6.461 personas, aunque las tareas se vuelven cada vez más complejas debido a la inestabilidad de los edificios y al volumen de los escombros.
La catástrofe también dejó miles de personas sin hogar y una creciente demanda de alimentos, agua potable, atención médica y refugios temporales. Organismos internacionales advirtieron sobre el riesgo de una crisis sanitaria si no se acelera la llegada de ayuda y la recuperación de los servicios básicos en las zonas afectadas.