Se viene una final para San Martín en su idea de clasificar al Reducido en la Primera Nacional, pero del otro lado, en Nueva Chicago es mucho más. Es que el Torito de Mataderos quedó al borde del abismo con el descenso y solo le servirá ganar este lunes a las 13 y sin público. El ambiente en Mataderos arde, la tensión es tremenda y todo indica que no será un partido más para los dos Verdinegros.
Mataderos atraviesa días convulsionados y el panorama está lejos de ser alentador. Luego de la caída por 1-0 ante Gimnasia de Jujuy, el último domingo, se desencadenó una serie de episodios que poco contribuyen a la delicada situación que atraviesa la institución. Después de la pelea en la tribuna en el encuentro frente a Gimnasia de Jujuy en Mataderos que desembocó en la obligación de jugar el próximo compromiso a puertas cerradas, la barra volvió a ser protagonista. Este viernes por la mañana, en el República de Mataderos, apareció escrita una frase tajante: “Ganar o morir, putos. Hay balas para todos”.
Un mensaje bastante claro y una intimidación directa que encendió todas las alarmas. La violencia escaló en el peor instante posible: el grupo no encuentra respuestas futbolísticas ni anímicas dentro de la cancha. Y además convive con un clima asfixiante que ahoga cada vez más fecha tras fecha.
HISTORIA CALIENTE
El primer hecho tuvo consecuencias directas: los disturbios registrados en distintos sectores del estadio, que luego se trasladaron a las inmediaciones de la cancha, derivaron en la suspensión del público para el próximo encuentro, que se disputará a puertas cerradas este lunes desde las 13. Además, varios directivos protagonizaron fuertes cruces verbales con hinchas tanto en la platea como en la puerta del estadio.
Otro de los efectos de la derrota ante el Lobo jujeño tuvo como protagonista a Gastón Lotitto. Según se pudo saber, el entrenador puso su renuncia a disposición, aunque esta no fue aceptada. Tras una charla con los dirigentes Verdinegros, finalmente fue convencido de continuar al frente del plantel.
La tensión no terminó allí. Este miércoles solamente 15 futbolistas se habían presentado a entrenar, mientras que el resto no estuvo junto a sus compañeros. La noticia generó malestar entre los hinchas, que expresaron su enojo en las redes sociales y reclamaron un mayor compromiso por parte del plantel en un momento decisivo de la temporada.
El último episodio de esta semana trágica para Chicago ocurrió este viernes por la mañana, cuando uno de los portones de acceso al estadio amaneció con pintadas y una intimidante leyenda: “Ganar o morir, putos. Hay balas para todos”.
En medio de una lucha cada vez más angustiante por mantener la categoría, el clima que se respira en Mataderos es de máxima tensión. Los resultados deportivos, los conflictos internos y las amenazas agravan un escenario que dista mucho de ser el ideal para afrontar un partido de vital importancia.