Bélgica aplastó 4-1 al anfitrión Estados Unidos y avanzó a los cuartos de final del Mundial 2026 con un fútbol implacable y, por momentos, de alto vuelo. Sin embargo, la noche en la concentración no se cerró con una sonrisa debido a la grave lesión que sufrió Amadou Onana. El desconsuelo al retirarse de la cancha presagiaba lo peor y así fue.
Este martes, luego de haberse sometido a una resonancia magnética y a otros estudios complementarios, se confirmó la rotura del ligamento cruzado anterior de su rodilla derecha. No solo se pierde los cuartos de final contra España, el próximo viernes desde las 16 en Los Ángeles, sino que estará alrededor de ocho meses fuera de las canchas.
Una baja sensible para el técnico Rudi García, quien lo consideraba una pieza valiosa en el engranaje del mediocampo y por segunda vez en el torneo había apostado por su titularidad. Para su mala suerte y la de toda Bélgica, duró apenas 17 minutos en cancha. En su afán por puntearle una pelota aérea a Christian Pulisic, levantó la pierna derecha y, al momento de caer, se le quedó clavada en el campo de juego del Lumen Field de Seattle.
De inmediato, se llevó la mano a la articulación, comenzó a gritar desesperadamente y pidió asistencia. Los médicos lo examinaron y constataron que no podía seguir jugando. Se retiró entre lágrimas, por el dolor y por su cambio rápido para darle lugar a Hans Vanaken, quien terminaría marcando el 3-1 parcial en el complemento.
Onana, de 24 años, compañero de Emiliano Dibu Martínez y Emiliano Buendía en Aston Villa, sufrió como un hincha más el transcurso del encuentro. El doblete de Charles De Ketelaere, la igualdad transitoria de Malik Tillman, el regalo del arquero Matt Freese y el derechazo esquinado de Romelu Lukaku, quien le terminó dedicando el 4-1 al levantar su camiseta N°24. Ya sobre el cierre, cuando la clasificación estaba a punto de sellarse, las cámaras de la TV lo captaron caminando con una férula para inmovilizar la rodilla lastimada.