Belgrano atraviesa uno de esos momentos que alimentan la ilusión de todo un pueblo futbolero. Después del envión anímico que significó quedarse con el clásico ante Talleres, el equipo cordobés volvió a responder en una noche decisiva: derrotó 2-0 a Unión de Santa Fe en el Gigante de Alberdi y aseguró su lugar en las semifinales del Torneo Apertura.
Con más de 38 mil hinchas acompañando en las tribunas, el conjunto dirigido por Ricardo Zielinski asumió el protagonismo desde el inicio. Del otro lado, el equipo de Leonardo Madelón apostó a resistir y salir rápido de contraataque, en un duelo donde las identidades de ambos quedaron marcadas desde el primer minuto.
Belgrano mostró intensidad, movilidad y criterio para manejar la pelota. Con González Metilli y Rigoni activos por las bandas, además de la jerarquía de Zelarayán y “Uvita” Fernández en ofensiva, el local generó numerosas situaciones para abrir el marcador. Sin embargo, durante gran parte de la noche se topó con una figura enorme: Matías Mansilla.
El arquero de Unión sostuvo al Tatengue con varias intervenciones clave. Respondió ante Sporle en el comienzo, evitó el gol de "Uvita" Fernández en un mano a mano, controló un remate peligroso de Maldonado y volvió a lucirse frente a González Metilli. A pesar de la presión constante del Pirata, el primer tiempo terminó sin goles.
En el complemento, Unión intentó adelantarse algunos metros y tuvo su ocasión más clara con un disparo de Estigarribia que Cardozo logró desviar. Pero cuando el encuentro parecía trabado, Belgrano encontró el premio que tanto buscaba.
Rigoni, uno de los puntos más altos del equipo, lanzó un centro preciso al área y Adrián Sánchez apareció de cabeza para desatar la explosión en Alberdi. El gol rompió la resistencia santafesina y encaminó la clasificación celeste.
Ya en tiempo de descuento, Ramiro Hernandes selló el resultado definitivo y terminó de desatar la fiesta pirata en Córdoba. Belgrano ganó, avanzó y sigue alimentando el sueño de pelear por el título.