Fue un recibimiento emocionante el que tuvo River Plate en la antesala del Superclásico ante Boca Juniors. En una imagen sin precedentes, cinco toneladas de papeles blancos inundaron el estadio Monumental en la previa del encuentro por la fecha 15 del Torneo Apertura de la Liga Profesional de Fútbol.
La organización, a cargo de la Subcomisión del hincha del Millonario, demandó una preparación minuciosa de tres semanas, durante las cuales voluntarios y simpatizantes cortaron a mano 52.000 kilos de papelitos destinados a cubrir el campo en el ingreso del plantel. Esa cifra equivale a 50 toneladas, la mayor suma registrada para un recibimiento de estas características en el club. El viernes, los preparativos se prolongaron hasta las 23 y el sábado la actividad continuó por otras 12 horas.
Cada espectador que llegaba al Monumental tenía una bolsa de papel en su asiento, con una previsión de una cada cuatro butacas. La instrucción era ejecutarla de manera colectiva: deberán romperse y arrojarse exactamente cuando el equipo pise el césped. Ese instante activó una coreografía multitudinaria, en la que el efecto visual fue reforzado por la disposición de los papeles en las tribunas superiores, desde donde descendieron para envolver la cancha en blanco y rojo. Esta coordinación depende de la participación sincronizada de más de 85.000 asistentes esperados para el Superclásico.
La logística involucró el traslado y pesaje específico de cada carga destinada a los sectores altos, para replicar las imágenes tradicionales asociadas con hazañas históricas del fútbol nacional. Para facilitar la rápida reanudación del partido tras el recibimiento, el club alquiló 50 sopladoras, que junto a un equipo de voluntarios se ocupó de retirar los restos del campo.
El anillo del estadio fue el escenario en las últimas semanas de trabajo conjunto: filiales, socios y simpatizantes aportaron tela tafeta blanca y roja, banderas y materiales para el cotillón. El color de las tribunas se armó de manera colectiva y deliberada para no dejar ningún sector sin la impronta visual característica. Los recortes de papel, el humo de los colores del club y los estandartes cubrirán las plateas Sívori, Centenario, Belgrano y San Martín, resucitando una imagen emblemática del Monumental que se vio en otras jornadas de la historia, como aquella definición de la Copa Libertadores de 1996 ante América de Cali, en lo que fue la segunda conquista del máximo trofeo de clubes en Sudamérica.