Un fuerte episodio de tensión sacude al fútbol argentino después de que el árbitro Nicolás Ramírez denunciara insultos, amenazas e intentos de ingreso a su vestuario por parte de dirigentes de Huracán durante el partido frente a Gimnasia y Esgrima La Plata. La situación habría alcanzado tal nivel que la terna arbitral solicitó garantías y terminó regresando al campo de juego custodiada por efectivos policiales.
Todo ocurrió durante el entretiempo del encuentro disputado en Parque Patricios, que finalmente terminó con victoria de Gimnasia por 2-1. Según dejó asentado Ramírez en su informe, cuando los árbitros regresaban hacia el vestuario comenzaron a recibir fuertes reclamos de autoridades del club local por distintas decisiones adoptadas durante la primera mitad. El descanso terminó extendiéndose hasta aproximadamente 20 minutos por los incidentes.
La situación escaló una vez que la terna ya estaba dentro del vestuario. Ramírez aseguró que los dirigentes “golpearon en reiteradas oportunidades la puerta queriendo ingresar” y que, antes de comenzar el segundo tiempo, personal policial les informó que el vicepresidente de Huracán, David Garzón, pretendía entrar para conversar con ellos. Los árbitros rechazaron el pedido y, siempre de acuerdo con el informe arbitral, después comenzaron los insultos y amenazas desde la zona de acceso al campo de juego.
La terna pidió custodia para volver a la cancha
Ante el clima que se había generado, Ramírez informó que solicitaron tanto al responsable de la Liga Profesional como al personal policial encargado del operativo que garantizaran el trayecto desde el vestuario hasta el terreno de juego. El objetivo era evitar nuevos cruces con dirigentes de Huracán y poder disputar el segundo tiempo sin que la situación volviera a escalar.
Finalmente, los árbitros recibieron las garantías solicitadas y salieron del vestuario acompañados por efectivos policiales. El dato tomó especial relevancia porque, según las crónicas del encuentro, durante el primer tiempo no se había producido una acción arbitral de enorme controversia: Gimnasia se había puesto en ventaja a los 18 minutos con gol de Ignacio Fernández y se fue al descanso arriba en el marcador.
Ya en el complemento, Huracán llegó al empate mediante un penal convertido por Jordy Caicedo, pero Gimnasia terminó llevándose los tres puntos con un gol de Germán Conti en tiempo de descuento. El resultado deportivo, sin embargo, quedó rápidamente desplazado por la gravedad de lo relatado posteriormente por el árbitro.
El caso quedó en manos de la AFA
El informe presentado por Nicolás Ramírez ya fue elevado al Tribunal de Disciplina de la Asociación del Fútbol Argentino, que deberá analizar los hechos denunciados y determinar si corresponde abrir actuaciones o aplicar sanciones. Por el momento, lo ocurrido surge del documento elaborado por la terna arbitral y no se difundió una resolución disciplinaria sobre los dirigentes señalados.
El episodio vuelve a colocar bajo discusión la seguridad de los árbitros dentro de los estadios y el límite de las protestas dirigenciales. En este caso, el informe sostiene que la tensión no quedó reducida a reclamos verbales dentro del campo, sino que avanzó hasta la puerta del vestuario y obligó a la terna a pedir custodia policial para disputar el segundo tiempo.