El tenista argentino Camilo Ugo Carabelli protagonizó un escándalo en el Challenger de Guayaquil, en Ecuador: el viernes por la noche decidió retirarse de su partido de cuartos de final contra el brasileño Joao Lucas Reis da Silva, número 186 del mundo, por considerar que la cancha no estaba en condiciones.
El encuentro se jugaba después de dos días de lluvia que habían complicado el cronograma. Con el primer set 5-5, tras dejar pasar la chance de sostener su saque y cerrar el parcial, el cordobés vio cómo su rival recuperaba el quiebre y lo igualaba. Fue entonces cuando guardó sus cosas en el bolso y se dirigió a la salida sin intención de seguir.
El juez de silla le preguntó cómo continuaban y Ugo Carabelli respondió que la superficie estaba en pésimo estado y que era imposible jugar después de tantas horas de interrupciones. El árbitro intentó que volviera a la pista, pero el argentino no hizo caso. Finalmente intervino la supervisión del torneo, que lo descalificó por abandono. El partido había durado apenas 49 minutos.
Mientras tanto, Reis da Silva observó la escena sin reaccionar y, por la salida de su rival, avanzó a las semifinales.
La actitud del argentino tuvo un costo deportivo y económico inmediato: perdió 12 puntos del ranking ATP, que había sumado por llegar a cuartos, y 3.095 dólares en premios. Además, el reglamento de los Challengers contempla posibles sanciones extra, con multas de hasta 3.000 dólares por dejar la cancha sin autorización y de hasta 5.000 por no terminar un partido. Si se aplican o no dependerá de la evaluación de las autoridades del circuito.
No fue el único cruce por el estado de la cancha en Guayaquil. Dos días antes, Álex Barrena había discutido con el juez de silla durante su derrota ante Gonzalo Bueno por 7-6(1) y 6-3. El argentino se quejó de que resbalaba y reclamó la presencia de un supervisor; el partido terminó trasladándose a otra cancha para el segundo set.