A pocas horas de disputar su último encuentro oficial con la camiseta de la selección argentina, Lionel Messi vivió momentos de profunda emoción durante el traslado de la delegación desde el predio de la AFA en Ezeiza —que lleva su nombre— hasta el estadio Monumental. Visiblemente conmovido y con los ojos llorosos, el capitán sintió de cerca el fervor de los fanáticos en una caravana espontánea que alteró la circulación en la zona.
La salida del micro generó una masiva concentración de vecinos y automovilistas que, al percatarse del paso del plantel, detuvieron la marcha, bajaron de sus vehículos y se acercaron para filmar, aplaudir y saludar al ídolo.
Un operativo desbordado por el cariño de la gente
Ante la magnitud de la concentración popular, el vehículo oficial debió avanzar a velocidad reducida, escoltado de cerca por un operativo de seguridad que intentó ordenar el tránsito ante el desborde de simpatizantes.
Las escenas rememoraron las históricas movilizaciones que acompañaron al combinado nacional tras la consagración en el Mundial de Qatar 2022. En la previa, la opción de trasladar al plantel en un vehículo descapotable había sido descartada por cuestiones estrictamente logísticas y de seguridad, una precaución validada por el masivo banderazo espontáneo que colapsó el trayecto hacia el barrio de Núñez.