Un nuevo episodio de intolerancia empañó la jornada futbolística en el estadio Uno de La Plata. Durante la transmisión del vertiginoso empate 3-3 entre Estudiantes e Instituto por la decimoquinta fecha del Torneo Clausura, la comentarista Morena Beltrán y el relator Juan Pablo Marrón atravesaron un tenso y violento momento producto de los agravios e intimidaciones provenientes de un grupo de simpatizantes locales.
El conflicto escaló a los 22 minutos del primer tiempo, momento en que el conjunto albirrojo ya caía en el marcador y la tribuna manifestaba un profundo descontento con el desempeño del árbitro Hernán Mastrángelo tras amonestar a Ezequiel Piovi. En medio de las protestas del plantel cordobés que exigía una tarjeta roja, la bronca de los hinchas se desplazó hacia la cabina de transmisión de ESPN Premium, obligando a la periodista a interrumpir el análisis en vivo para sentar una postura tajante sobre lo que estaba sucediendo.
"Perdón si se metió algo en el micrófono. La falta de respeto no es tolerable. Todo bien con la gente que tenga sus críticas con el arbitraje, pero las faltas de respeto no son tolerables", expresó Beltrán al aire. Visiblemente afectada por la hostilidad del entorno, la profesional cuestionó la conducta de los agresores al señalar: "¿Cómo si tuviera algo que ver? Gente grande, padres de familia... No se puede entender. No se puede trabajar de esta manera". El propio Marrón respaldó sus palabras al remarcar la imparcialidad del equipo periodístico ante las fallas arbitrales, mientras la transmisión registró minutos de silencio involuntario producto de la tensión reinante.
"Me dijeron que me iban a matar"
Tras el cierre de un partido cargado de dramatismo deportivo —donde el Pincha remontó un 0-3 con diez jugadores por la expulsión de Santiago Núñez—, la comentarista recurrió a su cuenta personal de Instagram para profundizar sobre lo vivido y exponer la gravedad de las amenazas recibidas en su lugar de trabajo.
A través de una serie de videos, Beltrán explicó que la irascibilidad de la tribuna se potenció por el resultado adverso inicial y el enfrentamiento público que la dirigencia encabezada por Juan Sebastián Verón mantiene con la conducción de la AFA. Sin embargo, enfatizó que la agresión verbal cruzó todos los límites éticos y de seguridad física:
"Entiendo que cualquiera que hubiera estado transmitiendo hoy podía sufrir algo así, pero me parecía pertinente poner un límite porque el partido estaba muy caliente. Llegó un momento en que se encolumnaron varios en la puerta de la cabina y hablaron con un nivel de odio, de que me iban a matar, de 'Hablá, la concha de tu madre'. Todo escalaba hacia arriba".
En su descargo, la cronista manifestó la profunda angustia que le genera el contexto actual del fútbol nacional, donde la labor analítica se ve eclipsada por la sospecha constante y la agresión sistemática de los espectadores.
La imposibilidad de debatir
La periodista remarcó que el episodio resulta aún más incomprensible considerando su trayectoria de respeto profesional y la valoración que habitualmente realiza sobre las virtudes de los equipos y las gestiones institucionales.
"Voy a hablar desde lo que yo siento: nada alcanza en el fútbol argentino. Es muy difícil, gente, hablar de fútbol; es muy triste eso. Siento que siempre intenté construir mi manera de hacer periodismo desde un lugar cercano, respetuoso y ético, pero nada es suficiente. Ni haber destacado la gestión de Verón hace tres días, ni opinar cuando parece justo o injusto un arbitraje, ni expresar la locura de campaña que hace Instituto. No hay nada que uno pueda acotar para que se mire una transmisión con tranquilidad".
Finalmente, Beltrán reconoció que algunos simpatizantes albirrojos se acercaron al término del juego para pedirle disculpas en nombre de la institución. No obstante, concluyó con un llamado a la empatía generalizada sobre el impacto psicológico que generan las agresiones masivas en quienes trabajan en los estadios: "Muchas veces se piensa que las palabras o las situaciones no tienen efecto en el otro, y realmente sí. Ojalá puedan ponerse un segundo en el lugar de alguien que pasa por una situación así".