La euforia no esperó. Apenas el árbitro marcó el final del histórico triunfo de la Selección Argentina sobre Inglaterra, miles de sanjuaninos comenzaron a salir de sus casas con un único destino: la Plaza 25 de Mayo. La victoria que selló el pasaje a la final del Mundial 2026 volvió a convertir al principal paseo de la provincia en el gran punto de encuentro de una fiesta popular que pareció no tener límites.
No hubo barrio, departamento ni plaza donde no flameara una bandera argentina. Desde distintos puntos de San Juan comenzaron a confluir columnas de autos, motos y familias enteras que, entre bocinazos, abrazos y sonrisas, fueron alimentando una celebración que creció minuto a minuto. En menos de media hora desde el pitazo final, el microcentro era una marea celeste y blanca donde ya no cabía un alfiler.
Frente a la Catedral, el corazón de la fiesta latía con fuerza. Bombos, redoblantes y gargantas unidas hicieron temblar la plaza con un repertorio que ya se volvió un clásico de este Mundial. "Muchachos" sonó una y otra vez, mientras un cántico sobresalió por encima de todos y reflejó la histórica rivalidad futbolística de la jornada: "Ya lo ve, ya lo ve, el que no salta es un inglés", corearon miles de hinchas al unísono.
Niños sobre los hombros de sus padres, jóvenes envueltos en banderas, adultos emocionados y amigos fundidos en abrazos fueron las imágenes que dominaron una tarde cargada de sentimiento. El tránsito quedó prácticamente paralizado en los alrededores de la plaza, donde un importante operativo de seguridad, con un centenar de efectivos policiales, acompañó el desarrollo de los festejos.
Desde lo alto, la postal resultó impactante. Una multitud cubría por completo la Plaza 25 de Mayo y las calles que la rodean, transformando el centro sanjuanino en un inmenso escenario teñido de celeste y blanco. Entre los festejos también aparecieron banderas con referencias a las Islas Malvinas. En medio de la celebración, un grupo de jóvenes intentó prender fuego una bandera de Inglaterra, aunque la rápida intervención policial evitó que la situación pasara a mayores.
Como ocurrió después de cada victoria argentina en este Mundial, las caravanas de vehículos recorrieron las principales avenidas con bocinas, banderas y camisetas asomando por las ventanillas. Cada esquina fue un punto de encuentro y cada abrazo pareció resumir el mismo sentimiento: la ilusión sigue intacta.
El triunfo por 2-1, con los goles de Enzo Fernández y Lautaro Martínez en los minutos finales, no solo clasificó a la Scaloneta a una nueva final del mundo. También volvió a regalarle a San Juan una de esas noches que quedarán guardadas en la memoria colectiva, donde el fútbol se convirtió en una excusa para celebrar, emocionarse y soñar.
Ahora la cuenta regresiva ya comenzó. Toda la expectativa está puesta en la gran final del Mundial 2026, donde el equipo de Lionel Scaloni buscará defender la corona y seguir escribiendo una de las páginas más brillantes de la historia del fútbol argentino. Mientras tanto, San Juan ya hizo lo suyo: volvió a demostrar que cuando juega la Selección, el corazón de toda una provincia late al ritmo de la celeste y blanca.