Se forjaron desafiando límites en el Cabot y hoy son símbolo de entrega en Desamparados y Unión: la historia de los hermanos Oballes

Elías e Isaías Oballes se enfrentarán hoy en Puyuta defendiendo los colores del Víbora y el Azul por el Regional Amateur. Antes, repasaron la dura historia familiar entre el recuerdo de su padre recientemente fallecido y Dios como pieza clave para encaminarlos en la vida.

A unos metros de la cancha de Arbol Verde. En el mismísimo corazón del Barrio Cabot. Allí se criaron los hermanos Oballes y ese escenario eligieron para la entrevista con DIARIO DE CUYO previo a enfrentarse este domingo a las 19 defendiendo los colores de Sportivo Desamparados y Atlético Unión, en el arranque del Torneo Regional Amateur 2026. De un lado estará Elías, 31 años, quien llegó como refuerzo desde Sportivo. Enfrente estará Isaías, 35 años, representando a Unión. Los dos enfrentados dentro de la cancha pero unidos por la sangre y por la historia familiar marcada por el sacrificio y la religión.

La previa tuvo lugar en la casa familiar. Allí, sentados junto a sus recuerdos, los dos futbolistas hablaron sobre el partido, sus carreras, el barrio que los vio crecer y una familia de 11 hermanos, diez varones y una mujer.

Los hermanos crecieron en la humildad de una familia numerosa, donde todo costó el doble pero donde siempre el cable a tierra fue el fútbol. La cuna inevitablemente fue Árbol Verde, ubicada a unos 100 metros de la casa. Allí no había grandes comodidades ni divisiones inferiores suficientes para todos, pero sí había una pelota, amigos y ganas. “Nos criamos en el barro”, dicen. El campo de juego no siempre ayudaba, pero terminó siendo parte de su formación. Allí aprendieron que, cuando el fútbol no sale, hay que correr, meter y dejar todo. Algo que hoy forma parte en el ADN de los Oballes, con la camiseta que sea.

Isaías (35) comenzó a jugar a los siete. Pasó por Peñarol en inferiores y luego viajó a Buenos Aires, donde debutó en Primera con Yupanqui, en la Primera D, con apenas 15 años. Después regresó a San Juan y vistió las camisetas de distintos clubes, entre ellos Sportivo Desamparados y Unión. Elías (31), también tuvo sus comienzos en el barrio. Pasó por Peñarol, regresó a Árbol Verde y debutó muy joven en Primera. También jugó en Alianza, San Martín y Unión, entre otros equipos. Pero antes de ellos hubo otro hermano que marcó el camino: Andrés, quien llegó a jugar en Primera de Árbol Verde y hoy vive en Buenos Aires, donde es pastor, abogado y colectivero. “De los tres, para nosotros el mejor siempre fue él”, cuentan con admiración.

Entrega asegurada. Paulo -hoy jugando en Córdoba-, Isaías y Elías, coincidieron en Unión el año anterior.

Entrega asegurada. Paulo -hoy jugando en Córdoba-, Isaías y Elías, coincidieron en Unión el año anterior.

Cara a cara en Puyuta

No es la primera vez que Elías e Isaías se enfrentan dentro de una cancha. Ya lo hicieron en un clásico entre Trinidad y Unión, aunque aquella vez Isaías estaba en Trinidad. La experiencia les enseñó que durante un partido no existen los lazos familiares. “Dentro de la cancha no hay amigos. Es mi hermano, es mi compadre, pero voy a dejar todo por mi camiseta, por mi escudo y por la gente de Unión”, explica Isaías.

Elías piensa exactamente igual. Sabe que enfrente tendrá a alguien con quien compartió prácticamente toda su vida, pero durante los 90 minutos será un rival más. En aquel enfrentamiento anterior incluso estuvieron varios días sin hablarse antes del partido. “Me dijo: ‘Yo no te meto a la mía ni vos a la tuya. Esto es fútbol´", recuerda Elías entre risas.

Ahora aseguran que lo viven con mayor madurez. Pueden hablar durante la semana, bromear y compartir como siempre, pero saben que este domingo cada uno tendrá una misión. Y ya hay una apuesta. El que pierda deberá pagar un asado para toda la familia. La propuesta nació entre risas, pero rápidamente fue aceptada. Porque en la familia Oballes las rivalidades pueden durar 90 minutos, pero la unión permanece.

Desamparados y Unión se medirán desde las 19 horas en El Serpentario por la fecha 1 de la Zona 6 de la Región Cuyo. Belgrano de Media Agua cumplirá fecha libre. Del certamen participan 245 equipos del país que competirán por 4 ascensos al Federal A 2027 Desamparados y Unión se medirán desde las 19 horas en El Serpentario por la fecha 1 de la Zona 6 de la Región Cuyo. Belgrano de Media Agua cumplirá fecha libre. Del certamen participan 245 equipos del país que competirán por 4 ascensos al Federal A 2027 Desamparados y Unión se medirán desde las 19 horas en El Serpentario por la fecha 1 de la Zona 6 de la Región Cuyo. Belgrano de Media Agua cumplirá fecha libre. Del certamen participan 245 equipos del país que competirán por 4 ascensos al Federal A 2027

El orgullo desde el cielo

La charla tomó otro rumbo cuando apareció el recuerdo de su papá, fallecido hace apenas dos meses tras una dura enfermedad. La emoción se hizo inevitable. “Es muy duro”, reconocieron.

Su padre, conocido cariñosamente como “Mortadela”, era vendedor ambulante y un hombre muy querido en el barrio. También era un apasionado bailarín de rock and roll y, sobre todo, uno de los grandes acompañantes de sus hijos en el fútbol. En las últimas finales que disputaron los hermanos vistiendo los colores de Unión estuvo presente. Por eso, este domingo será diferente.

A la hora de hablar de quien hoy los alienta desde el cielo, el orgullo emana y las voces se quiebran de la emoción. “Estamos pasando meses muy duros. Ver a mi vieja mal, llorando, nosotros también... Hay días que nos agarra esa melancolía, de extrañarlo”, expresó.

Es que su mamá, Amalia, fue otra pieza fundamental en la dura historia de los Oballes. En una casa con tantos hijos, el esfuerzo de los padres fue enorme. Ellos recuerdan que su madre trabajó junto a su papá hasta que tuvo que dedicarse de lleno a cuidar a la familia. Y ese sacrificio aparece hoy como una bandera.

Quizás este encuentro tenga un significado diferente. Elías e Isaías saben que su papá hubiera querido estar allí, mirando a sus dos hijos, alentando desde algún lugar. Este domingo, seguramente, habrá un lugar en Puyuta que será imposible de ocupar. Porque faltará la voz de “Mortadela”, ese hombre que acompañó a sus hijos, que conoció sus esfuerzos y que los vio crecer desde aquellas primeras pelotas en el Cabot.

Del Cabot, el sacrificio y una historia de superación

La historia de los Oballes no puede contarse sin hablar del Barrio Cabot, el lugar donde nacieron, crecieron y aprendieron a jugar al fútbol. Allí transcurrió buena parte de una infancia marcada por las carencias, el esfuerzo y una familia numerosa que tuvo que salir adelante como pudo. Los diez hermanos varones y su única hermana crecieron en un hogar donde nada sobraba y donde el esfuerzo de sus padres fue determinante.

Juntos, siempre. Isaías, Elías, Paulo y Jeremías, los más chicos de la familia Oballes.

Juntos, siempre. Isaías, Elías, Paulo y Jeremías, los más chicos de la familia Oballes.

Pero también recuerdan un contexto difícil. “Acá en el barrio se veía de todo y, sobre todo, por lo que rodeaba al barrio. La realidad es que hoy la mayoría de mis amigos están presos. No fue una vida fácil para nosotros”, reconoce Isaías.

Y entonces aparece la otra parte de la historia, quizás la más importante para ellos: la fe. “Desde que Dios entró en nuestras vidas, todo cambió. Empezamos a andar bien”, reflexiona.

“Dios fue clave para mi familia. Es una historia larga de contar, pero surge porque mis padres tuvieron una vida muy difícil. Éramos una familia numerosa, mis hermanos más grandes tuvieron que salir a trabajar desde muy chicos y no tuvieron las oportunidades que tuvimos nosotros”, cuenta Elías mientras habla del Cabot con orgullo, pese a los prejuicios que muchas veces pesan sobre el barrio. No reniega de sus raíces. Al contrario: las reivindica.

Sacrificio y humildad. La familia Oballes completa, en la última postal que se tomaron hace unos meses, antes de que falleciera el pilar de la familia.

Sacrificio y humildad. La familia Oballes completa, en la última postal que se tomaron hace unos meses, antes de que falleciera el pilar de la familia.

Isaías coincide y remarca que quienes conocen verdaderamente el lugar saben que allí también hay familias trabajadoras, gente honesta y vecinos que llevan toda una vida construyendo su historia. “Yo amo mi barrio. Para mí es el mejor barrio”, dice.

Por eso, cada vez que entran a una cancha, llevan algo más que una camiseta. Llevan la historia de sus padres, el sacrificio de sus hermanos mayores, los recuerdos de una infancia difícil y el orgullo de haber podido transformar aquel contexto en una historia diferente. Este domingo, cuando Elías defienda a Desamparados e Isaías haga lo propio con Unión, el duelo será futbolístico. Pero detrás de esas camisetas habrá mucho más: dos hermanos que lograron abrirse camino desde el Cabot, que nunca olvidaron de dónde vienen y que todavía encuentran en el fútbol una manera de honrar a la familia que los sostuvo cuando todo parecía cuesta arriba.

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