Pasaron 52 días desde aquel duro cruce frente a Belgrano de Media Agua por la segunda fecha del Regional Amateur, una tarde que dejó marcas profundas para el capitán de Sportivo Desamparados, Lucas Ceballos. La doble fractura de malar lo sacó de competencia al lateral y golpeó feo a todo el plantel que sintió la ausencia de su capitán y emblema. Pero el miércoles por la noche, el ex Godoy Cruz apareció entre los titulares, metió una asistencia y logró la clasificación de Sportivo a la final del Clausura. Mejor regreso, imposible.
Todo comenzó esa tarde en Media Agua. Una doble fractura de malar lo apartó de inmediato de las canchas, obligándolo a someterse el pasado 18 de septiembre a una compleja intervención quirúrgica que demandó cuatro horas de quirófano, donde los profesionales debieron colocarle una placa, una malla y dos tornillos para reconstruir la zona afectada.
La recuperación fue lenta, exigente y llena de obstáculos, pero el experimentado defensor nunca bajó los brazos ni se apartó de su lugar en el mundo. Como pudo, de la mano de sus compañeros, estuvo presente en cada entrenamiento y en cada partido, acompañando desde afuera hasta que hace apenas dos semanas recibió la autorización para intensificar los trabajos físicos bajo las órdenes del preparador físico Franco Molina, encendiendo la ilusión de todo el pueblo puyutano.
La noche del miércoles guardaba una sorpresa mayúscula para el mundo Desamparados en el marco de la semifinal del Clausura Local. En el momento en que se conoció la lista de titulares, el nombre de Lucas Ceballos apareció en el once inicial, portando con orgullo la cinta de capitán que corona su jerarquía y su indiscutible liderazgo dentro del plantel.
Su regreso no fue una simple presencia testimonial: en el desarrollo del juego, el referente aportó una asistencia magistral para el primer tanto, manejó los tiempos defensivos con absoluta solvencia y se transformó en el estandarte anímico de un equipo que dejó el alma en cada pelota. Cuando el árbitro marcó el final, la emoción estalló en las tribunas y se tradujo en una ovación cerrada y unánime para el ídolo, que una vez más demostró por qué es considerado un verdadero ejemplo de disciplina, entrega y sentido de pertenencia.
Con la clasificación a la final ya consumada tras una actuación consagratoria, el propio protagonista no ocultó su profunda emoción por volver a vestir la camiseta de sus amores. "Muy contento por volver a ser parte, por estar con los chicos y por lograr la clasificación a la final que era lo que buscábamos", expresó Ceballos con la humildad que lo caracteriza, repasando el largo camino recorrido. "Fue una recuperación larga pero nunca nos salimos de foco porque yo quería volver a ser parte de este gran grupo. Fueron más de 50 días, se cumplieron los plazos que me había recomendado el médico, y mientras tanto fui tratando de ponerme a tono desde lo físico y lo futbolístico", expresó y agregó: "Mauricio me dio la posibilidad de jugar de titular y traté de aprovecharlo para el equipo, y gracias a Dios el equipo hoy creo que hizo un gran trabajo y creo que merecimos ganar el partido. Físicamente me sentí bien, gracias a Dios bien", detalló el defensor.
El horizonte inmediato presenta nuevos desafíos para Desamparados, que ahora deberá medirse ante Minero en una nueva final en busca de revancha tras los sinsabores de los últimos torneos, recordando el traspié ante Unión en el Clausura pasado y la dura caída en semifinales frente a 9 de Julio en el Apertura. Sin embargo, el capitán prefiere mirar hacia adelante con optimismo y madurez: "Trato de no mirar para atrás y buscar revancha, trato siempre de mirar para adelante y generar nuevas oportunidades; creo que este grupo se ganó la oportunidad nueva de jugar una final. Nos venimos preparando desde enero para esto, y bueno, ahora hay que cambiar el chip, descansar y ya mañana pensar en el lunes que tenemos una final importantísima ante Unión, acá en nuestra cancha, para nosotros importantísimo porque queremos pelear los dos frentes, Local y Regional".
En medio de la euforia colectiva, Ceballos destacó la fortaleza de un plantel unido como la verdadera clave detrás de cada objetivo. "Es un grupo humano muy bueno. Más allá de los que no les toque jugar, todos tiramos para adelante y eso hace que estemos cerca de las metas", remarcó con la convicción de quien lidera desde el corazón.
De cara a la gran cita del próximo lunes, Ceballos apeló una vez más al amor incondicional de su gente, esa hinchada que dirá presente sin importar que sea un día laborable. "La gente ya nos ha dado sobrada muestra de apoyo y para nosotros es fundamental. Ojalá el lunes tengamos ese aliento característico y ese empuje desde la tribuna, para devolverlo dentro de la cancha con entrega y ganas de ganar", expresó emocionado.
Sabiendo que su regreso va mucho más allá de un resultado deportivo, el capitán puyutano dejó en claro que la llama de la ilusión está más encendida que nunca. "Desamparados necesitaba de un momento así, pero todavía no hemos ganado nada y vamos por todo", sentenció con la voz entrecortada por la emoción y los ojos puestos en la gloria, demostrando que cuando el amor por la camiseta es más fuerte que el dolor, los milagros en el fútbol simplemente suceden...