Lo que aquella tarde fue una tormenta de violencia terminó convertido, este jueves, en una lluvia de sanciones leves. El Tribunal de Disciplina del Consejo Federal dio a conocer el Boletín Oficial N° 78/26 y resolvió los castigos por los incidentes que marcaron el partido entre Atlético Unión y Sportivo Desamparados, un encuentro que comenzó el domingo, tuvo que suspenderse y terminó de jugarse al día siguiente con triunfo de Sportivo por 2 a 1.
El resultado quedó en segundo plano. Porque después de los más de 100 minutos que se jugaron hubo empujones, cruces, agresiones, proyectiles y escenas que quedaron registradas por las cámaras. Y, sin embargo, el fallo conocido este jueves dejó una sensación difícil de disimular: la violencia terminó teniendo un costo deportivo bastante menor al que muchos imaginaban.
El castigo más importante recayó sobre Mauricio Del Cero, entrenador de Desamparados, quien recibió dos partidos de suspensión. El técnico había quedado en el centro de la escena por la agresión contra Dalmiro Arnau, preparador físico de Unión, una situación que incluso derivó en una denuncia ante la Justicia con la intervención de Fiscalía.
En el Puyutano también fueron sancionados Edgardo Díaz y Franco Goria Zapata, ambos con una fecha. Goria, además, había sido uno de los nombres propios de la tarde: marcó los dos goles de Desamparados y luego terminó expulsado durante la reanudación.
Del otro lado, el Tribunal sancionó en Unión con una fecha a Ignacio Baraona e Isaías Oballes. El primero se fue expulsado con roja directa y el capitán por un codazo sobre su rival. Y ahí termina, por ahora, la lista de castigos deportivos.
Una tarde que dejó imágenes que no se pueden borrar
El problema es que el expediente de aquella jornada no se reduce a cuatro tarjetas rojas y algunos cruces.
Hubo hechos que fueron vistos en vivo, registrados por cámaras y que recorrieron rápidamente las redes sociales y los medios sanjuaninos y también nacionales. El bochorno se viralizó rápido por eso resulta leve el castigo. Uno de los episodios más contundentes ocurrió cuando Agustín Ochoa, futbolista de Unión, protagonizó un altercado con Santiago Tello, jugador de Desamparados, mientras el defensor brindaba una entrevista televisiva. La agresión quedó registrada durante la transmisión.
También estuvo el episodio que sufrió Cristian García. El futbolista de Desamparados fue alcanzado por una piedra durante los incidentes y sufrió un traumatismo encéfalo craneano, además de necesitar puntos de sutura.
Y como si todo eso no hubiera sido suficiente, después del encuentro llegó otro de los momentos más graves: el enfrentamiento entre integrantes de ambos cuerpos técnicos que terminó con la agresión de Del Cero a Arnau. Demasiadas escenas de violencia en estado puro para una sola tarde de fútbol.
La resolución conocida este jueves no contempla sanciones para Desamparados ni para Unión ni establece, según lo publicado, una suspensión para el estadio de Villa Krause, sobre todo teniendo en cuenta antecedentes en ediciones anteriores de este certamen.
Ese punto también genera atención teniendo en cuenta que el encuentro estuvo atravesado por inconvenientes en el operativo de seguridad y por episodios violentos dentro y fuera del campo de juego.
El antecedente de otras ediciones del Regional Amateur hacía pensar que el escenario podía recibir algún tipo de sanción. Finalmente, no ocurrió y el club local la sacó barata. Un llamado de atención para sus hinchas.
Por eso el fallo terminó generando una lectura inevitable en el ambiente futbolero sanjuanino: los protagonistas fueron sancionados, pero la magnitud de las penas quedó lejos de la magnitud del escándalo.
Fue una tarde en la que el fútbol quedó manchado por la violencia. Y cuando llegó la hora de repartir responsabilidades, el Tribunal repartió suspensiones. Dos fechas para Del Cero y una para cada uno de los otros cuatro futbolistas. Demasiado suave.
Así, aquella tarde que terminó entre golpes, piedras, expulsiones y agresiones cerró con un fallo que, para muchos, dejó una pregunta flotando en el aire: ¿alcanzan cinco suspensiones para una jornada que terminó convertida en un verdadero escándalo? ¿Qué más debería pasar para que los castigos sean duros? Nadie lo sabe. Lo que quedó claro es que la violencia otra vez ganó.