Buenos Aires, 18 de septiembre.- Se convirtió en un ritual más, una acción obligada del festejo. Tito Vázquez demuestra su alegría por ganar una serie complicadísima ante Serbia con su clásica pirueta: Cabeza apoyada en el piso y el cuerpo estirado hacia arriba, como una vertical invertida. El tipo está feliz. Haber llegado a la final de la Copa Davis por primera vez como entrenador, no es para menos.

