La Argentina, con momentos de buen juego pero en superioridad numérica desde los 30 minutos de la primera etapa, goleó esta tarde al de Alemania por 3 a 1, en un amistoso jugado en Frankfurt. El de ayer fue el primer encuentro entre ambas selecciones desde que Alemania goleara 4-0 a la Argentina de Diego Maradona en los cuartos de final del Mundial de Sudáfrica 2010. La validez completa del ensayo duró media hora, el tiempo que el partido fue once contra once. Si la idea original es medirse ante los mejores, y más allá de que la expulsión de un rival es una situación que va a repetirse en el futuro, el aspecto psicológico del choque cambió con la tarjeta roja al arquero Ron-Robert Zieler, se acentuó el carácter de amistoso hasta allí ya visible. Esa situación puntual dejó un aspecto destacable del juego de la Argentina (un pase en profundidad, esta vez de Javier Mascherano, para dejar mano a mano a José Sosa con el arquero, que lo derribó como último hombre), y también una historia para contar. Marc-André Ter Stegen, el arquero que entró entonces, fue citado de urgencia por la lesión del titular, Manuel Neuer. Y el suplente del suplente le detuvo el penal al mejor jugador del mundo, Lionel Messi, que remató suave, abajo y a la izquierda. En un análisis puntual, está claro que si Marcos Rojo se mostró sólido por su punta, no pasó lo mismo con Pablo Zabaleta por la derecha. Lo asistieron dos excusas: una poca colaboración de los volantes por su zona, y la vertiginosa insistencia del lateral izquierdo de Alemania, Marcel Schmelzer, que junto con Mesut Ozil generó los mejores momentos del local. Por ese costado Alemania se acercó dos o tres veces con cierto riesgo, la más clara a los 11m, cuando Klose esperó la llegada de Ozil y Romero detuvo el remate del hombre del Real Madrid.

