Duele perder así. Sin que el rival lo pase por encima, con un gol en contra y habiendo desperdiciado demasiadas chances en el que fue su momento del partido. San Martín lo sufrió así. Se quedó sin invicto y en deuda con su presente porque solamente fue San Martín en la primera parte del partido contra Chacarita. Después, perdió consistencia, perdió juego y terminó jugando a lo que este equipo no siente: el pelotazo.
Un tiempo a lo San Martín, otro a cualquier cosa. Al equipo de Franco le costó meter el desarrollo del partido en sus carriles habituales solamente 10 minutos. Cuando aparecieron Alderete y Scatolaro, San Martín empezó a manejar la pelota, llevó el juego a lo que más siente y terminó llegando por sistema. Le faltó la contundencia de otros partidos y en ese punto flaco empezó a perder contra Chacarita. Ni Penco, ni Roberval, ni Barreiro estuvieron inspirados y eso condicionó el rendimiento general de un San Martín que hizo todo el gasto en la primera parte, pero se quedó sin ganancias.
En la segunda parte, San Martín nunca encontró la pelota como para lastimar jugando. Chacarita, sin ser mucho más, le complicó la vida y la falta de precisión en los volantes sanjuaninos terminó conspirando para que el Verdinegro mostrara su peor cara en el complemento. Ya no llegó por sistema, llegó aisladamente y terminó sufriendo lo mismo abajo del arco: la falta de contundencia. Chaca, sin mucho, se llevó todo. Supo maniatar a San Martín, solamente eso.
3 Reacción
En el futuro inmediato, hay clásico a la vista para San Martín y es Independiente Rivadavia en Mendoza. Un partido especial para intentar recuperar la memoria, la regularidad y la contundencia para ser el que fue hace apenas 90 minutos atrás en esta Primera B Nacional. El futuro es hoy y Franco sabe que el material está.