La radio ya había traído la noticia imprescindible que 9 de Julio perdió ante Alianza. Para forzar el desempate hacía falta un gol de Unión y así consumar el triunfo ante San Martín. Si no, el camino era directo a la B de nuestro fútbol por segunda vez en su historia, justo el día posterior a cumplir 46 años de vida. Minuto 51 del complemento que se estiró uno más por los cambios que hizo el verdinegro en los cinco de adicionado por el árbitro, Domingo Allegue, de floja labor. Tiro libre del Pata Farías que cae en el área visitante, la baja de cabeza el Cano Gómez y por el segundo palo aparece el interminable Marcelo Laciar. Frentazo del Gino y la proeza se concreta. 2-1 para el Azul, ante 700 hinchas suyos que tenían el corazón en la boca y algunas lágrimas ya preparadas en los ojos. Todo cambió. Nada de tristeza. Locura en Villa Krause. Una montaña humana de felicidad lo tapó al héroe de la tarde y Unión esquivó un balazo que iba directo a su pecho. En dos partidos ante 9 de Julio -el gran perdedor del miércoles en el Oficial- se jugará la chance de zafar otra vez del descenso directo y definir su destino en la temporada en una Promoción. Para eso falta un poco, pero en el mismo día en que del otro lado de la Cordillera el mundo vio como rescataban a los mineros chilenos atrapados a casi 700 metros bajo de la tierra, en Rawson un milagro futbolístico dijo presente.
