Terminaron de jugar y saludaron a sus rivales de Sarmiento pero con los oídos en otro lado. En las radios, precisamente, que iban cantando la caída parcial de Unión ante Olimpia. Algunos ya ensayaban los festejos. Otros, se mezclaban con la gente en los saludos. El Panchito Velázquez, por ejemplo, esperaba sentado en el banco de suplentes el desenlace. Con lágrimas en los ojos porque la consagración era inminente, pero sin soltar nada hasta tanto no terminase el choque en Villa Krause. De pronto empezaron los fuegos de artificio y ahí casi que nadie aguantó. Se abrazaron. Saltaron. Festejaron hasta más no poder. Cada uno de los jugadores. La gente, que había colmado, como siempre, las pequeñas tribunas. Pero faltaba, porque Unión se acercaba en el marcador a los Turcos. Hasta que, por fin, llegó la noticia que todos esperaban. Olimpia terminaba de ganarle a Unión en su cancha y el SEC definitivamente se consagraba campeón. El campeón más joven que tiene el hockey sobre patines sanjuanino. Invicto, por si quedan dudas. El grupo creado por un proyecto del propio Panchito, que tuvo un gran espaldarazo de alma mater de la institución (Raúl Avila), tocó anoche el cielo con las manos. Porque nació campeón. Porque encontró la alegría en su primera incursión en un hockey hiper competitivo como el sanjuanino. Por eso tanta locura. Por eso tanto festejo.
