8 de agosto de 2011 - 00:00

San Lorenzo sangra por su anemia de gol

El Cuervo perdió 1-0 con el subcampeón Lanús por un gol en contra y sigue sin ganar desde que asumió Omar Asad como director técnico (dos empates y dos derrotas).

El último subcampeón del fútbol argentino, Lanús, debutó con éxito en el Apertura 2011, al vencer por 1-0 a San Lorenzo, que volvió a marcar un déficit constante de los últimos torneos, la falta de gol.

El conjunto de Boedo, con riesgo de jugar la promoción en caso de una buena campaña de los cuatro equipos ascendidos la última temporada, continúa sin victorias desde que asumió Omar Asad como director técnico (dos empates y dos derrotas).

Con mayor equilibrio táctico, Lanús tomó la decisiva ventaja en un partido discreto desde el punto de vista técnico, que lo tuvo como dominador en los 20 primeros minutos.

El equipo de Gabriel Schurrer explotó con inteligencia los huecos disponibles por los costados. César Carranza, inquieto por todo el frente de ataque, se convirtió en el factor desequilibrante. A los 16 minutos apareció por la derecha y le cedió el gol a Mario Regueiro pero el uruguayo remató desviado con tiempo y espacio dentro del área.

Luego, el ex Nueva Chicago desbordó a José San Román por la izquierda y colocó un centro que terminó dentro del arco, tras el intento de cierre de Bazán, apareado por Regueiro. Gol en contra y a sufrir.

El Granate se replegó después del gol y San Lorenzo asumió el control del juego, que lo expuso como un equipo desordenado para la elaboración. Mientras que San Lorenzo, sin un conductor definido, ya que Ortigoza tuvo poca incidencia, descargó sus salidas sobre los delanteros externos pero aún así no consiguió precisión.

El segundo tiempo acentuó la tendencia del tramo final de la primera parte y tuvo al equipo local como absoluto protagonista del partido con una anemia ofensiva importante. Antes de los 15 minutos, Emanuel Gigliotti tuvo el empate dos veces y Salgueiro en otra ocasión.

Refugiado en su campo con nueve jugadores, Lanús renunció a toda posibilidad de ataque y San Lorenzo insistió, en la búsqueda del gol, el gran déficit de las últimas campañas. No era la tarde del Cuervo y quedó bien demostrado a los 38 minutos cuando Luciano Balbi interceptó en la línea un cabezazo de Jonathan Bottinelli, cuyo rebote fue desperdiciado increíblemente -dentro del área chica- por Gigliotti.

En efecto, San Lorenzo -de preocupante promedio para el descenso- se marchó envuelto en la decepción, aunque con el consuelo del reconocimiento de las 25 mil personas que lo acompañaron.

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