25 de septiembre de 2011 - 00:00

Sufrir, cambiar y luego gozar

Ahora sí. El punto conseguido en la semana con el empate ante Colón en Santa Fe se cotizó en alza.

Porque de nada hubiese servido si anoche no se obtenían los tres puntos, pero San Martín tuvo un segundo tiempo notable, que en nada se pareció al primero y terminó justificando un triunfo que necesitaba para salir del pozo de resultados adversos. Fue la media inglesa, empatar afuera y ganar adentro. Encima dejando una grata imagen de un equipo al que le cuesta el principio, pero cuando se acomoda, despliega su juego.

1-Arranque torcido
La practicidad de Rafaela y la falta de profundidad de San Martín marcaron los 45 minutos iniciales. Poca producción y escaso poder ofensivo. Errático en los pases y sorprendido cada vez que la Crema lo atacaba con Gandín incontenible (además de anotar el gol). Recién sobre el final empezó a hacer circular la pelota, pero romper la línea defensiva visitante fue siempre una deuda pendiente. Con mucho para mejorar y poco para ratificar en el complemento.

2-La otra cara
Desde el inicio del complemento la actitud fue otra, el convencimiento y los cambios fueron determinantes. El ingreso de Núñez le dio juego por las bandas, apoyados por Poggi que se transformó en el conductor y líder para cambiar totalmente la fisonomía y apostar a un juego colectivo y producente. De esa manera logró empatar temprano para tomar la confianza necesaria que antes había perdido por respetar demasiado a Rafaela.

3-Sociedades ganadoras
San Martín se hizo dueño de la cancha, la pelota y todas las situaciones. Primereó a Rafaela quien se vio limitado y nunca más remató al arco. La apuesta de Galarza como volante central junto a Cantero copó ese sector. Núñez y Poggi se complementaron a la perfección para herir cuando se juntaron y desequilibrar por la bandas. Caprari tuvo chispasos y se entendió mejor con Graf que Ayala. Incluso hasta el ingreso de Raúl Saavedra fue determinante porque se tuvo la fe para pegarle de lejos y darle el triunfo a San Martín luego de 38 días.

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