Qué lejos se ve aquel 12 de mayo del 2002. Aquellos goles olímpicos del Luto Molina a Brown de Madryn para sellar aquel histórico ascenso al Argentino A. Un logro legítimo, auténtico porque antes los representantes de San Juan habían jugado el Argentino A por invitación. Eso quedó demasiado lejos.
Después, con los vaivenes deportivos como normalidad, la Villa Obrera siempre fue protagonista. Nunca más perdió su lugar en la Primera División de San Juan hasta este 2025 en el que se le armó la tormenta perfecta para terminar descendiendo 7 fechas antes y por resultados ajenos. Demasiado doloroso para un club que tiene en su ADN el sentimiento más puro de su gente pero que en esta temporada, por los excesos de los que dicen ser hinchas, lo llevaron a descuento de 18 puntos entre Apertura y Clausura para terminar hundido, descendido y lleno de preguntas.
Hoy, en la Villa Obrera es día de otro luto. De aquellas postales gloriosas a la apabullante realidad que los condena. Este domingo, el equipo de La Boutique empezará a despedirse del círculo máximo visitando a Atenas Pocito en La Rinconada. Pero tendrá que empezar la reconstrucción. Empezar a pensar el camino de regreso a la Primera División, sabiendo que debe existir una refundación. Los esfuerzos de los Santos Gaetán, de los Raúl Giménez, de los Montaña no alcanzan solos. La Villa tendrá que ponerse de pie juntos. Como siempre. En lo futbolístico, aquella cantera que entregó los López Abaca, los González, los Neira, los Soria tendrá que empezar a sembrar para cosechar.
Quedó lejos aquel domingo de Luto del 2002. Esa vez el entrenador Héctor Riveros mandó a la cancha frente a Guillermo Brown a Fabián “Tato” González en el arco; Raúl “Chaca” Ibaceta, Raúl Morel, Ariel “Oso” Agüero, Alfredo Galeotti en defensa; Leonardo “Mesa” Núñez, Héctor Escrivá, Adrián Galván, Alfredo “Luto” Molina en el medio; Omar López Abaca y Jorge Desseff. Completaron el plantel: Jorge Finnemore, Marcelo Ontivero, Julio “Fino” Balmaceda, Manuel Gordillo, Roberto González, Roberto Soria, Carlos Atencio.
Hoy, en otro domingo de luto, la Villa Obrera tendrá que empezar a pensar su refundación. Un doloroso y previsible derrumbe para una institución que es faro deportivo de la zona Oeste de Chimbas. Con otros nombres, con otro equipo. Pero de la mano del sentimiento de su gente, la Villa tiene que volver.