La idea era festejar el cumpleaños en un ambiente tranquilo. Por eso alquilaron una casa con pileta y se instalaron sobre el mediodía del martes. El trato era que todo concluía a la 1 de ayer, pero a esa hora decidieron quedarse un par de horas más y así se lo hicieron saber al administrador del lugar, que no tuvo inconveniente. Problemas, sin embargo, tendrían de todos modos: alrededor de la 1.30, al menos cinco sujetos con rostros cubiertos y armados con palos, cuchillos y armas de fuego, aparecieron de repente por el fondo y sorprendieron a los 11 comensales en pleno asado. La versión policial fue que no los golpearon, que las amenazas y la simple presencia de las armas bastaron para que entregaran lo que tenían: 11 teléfonos y 9 billeteras. Según la Policía, además de los aparatos lograron embolsar unos 30.000 pesos. Todos los presentes quedaron encerrados en una habitación que los delincuentes se encargaron de trabar, por fuera, con las dos heladeras que había en la vivienda. Huyeron a pie por el mismo lugar que ingresaron, los fondos de otros fincas colindantes. Por eso ayer los investigadores estaban convencidos de que los delincuentes son de la zona.