Los chicos, algo impacientes, tiraron piedras. A comienzos de esta tarde, supuestos amigos de las cuatro adolescentes masacradas este domingo por la madrugada en Florencio Varela se agolparon en la puerta de metal del edificio que nuclea a las fiscalías de la jurisdicción para lanzar insultos y objetos contundentes y tratar de incendiar una pila de basura. Adentro del edificio se encontraba Luis Esteban Weiman, de 36 años, guardia de seguridad de la firma Redguard, el único acusado por el crimen.

 

 

 

La saña en el ataque fue evidente. Denise Juárez, de 17 años, recibió nueve balazos a sangre fría para morir en el acto. Sabrina Barrientos, de 15 años, su mejor amiga y confidente que estaba junto a ella, recibió otros seis para perder la vida de inmediato también. Dos amigas, también menores de edad, las acompañaban en el grupo y sobrevivieron al ataque. Una de ellas lucha por su vida en grave estado de tres disparos; la otra se encuentra estable y muestra leves mejorías. Todas ellas habían ido a la disco Santa Diabla en Ezpeleta antes de la balacera.

 

Mientras el disturbio hervía, Weiman, esposado y asistido por un defensor oficial, esperaba ser indagado por el fiscal Hernán Bustos Rivas, titular de la UFI Nº3 de la jurisdicción y el encargado de investigar el expediente. Finalmente, el vigilador se negó a declarar ante la Justicia.



Había sido detenido como autor del hecho el domingo por la tarde en su casa algo ruinosa a pocas cuadras del edificio de fiscalías, una vieja construcción de un solo piso, de paredes húmedas, con un frente de yuyos y varias botellas. Un tío paterno de Denise Juárez había denunciado a Weiman. Ante los investigadores del caso, el tío aseguró tener el móvil del hecho. Según su testimonio, fue un crimen de venganza: Weiman había tenido una relación con Denise, la cual la joven decidió cortar hace al menos tres meses. Weiman la habría acosado sistemáticamente.

 

Hoy, la fiscalía del doctor Bustos Rivas tiene más que un testimonio para sospechar del vigilador. Investigadores del caso aseguraron a Infobae que existen conversaciones de Facebook entre el guardia de seguridad y la adolescente donde Weiman la acosa claramente, aunque no hay amenazas de muerte explícitas. También llegó a oídos de la UFI Nº3 que Weiman habría estado en la disco Santa Diabla en la noche del ataque, algo que el equipo de Bustos Rivas deberá constatar mediante cotejos de cámaras y que hasta habría trabajado como empleado de seguridad del lugar tiempo atrás.

 

Carlos Sandoval es el padrastro de Sabrina Barrientos, la mejor amiga de Denise que murió junto a ella. La relación entre Weiman y la joven asesinada, 19 años menor que él, no era ningún secreto. "Hace seis meses fui a la casa de Luis a buscar a mi nena más chica, que estaba ahí con Sabrina y Denise", cuenta Sandoval: "Varios chicos nos contaron que lo vieron en el boliche el sábado a la noche. No tenemos dudas de que fue él".

 


¿Hubo amenazas previas al ataque? Sandoval lo niega: "Sabrina nunca nos lo contó. Ella paraba con él y Denise, todos sabíamos que eran novios. Sabrina hasta nos hablaba bien de él".

 

De vuelta en el barrio de Weiman, los vecinos no tienen nada malo que decir: el vigilador vivió toda su vida en el lugar, heredando la casa de sus padres. "Siempre fue macanudo con todos. Cuando pusimos alarmas en la zona, Luis se puso las pilas, juntó la plata y buscó el servicio. Festejamos juntos su último cumpleaños en octubre. Yo no sabía lo de la novia, estaba soltero, separado, qué sé yo. Nunca lo vi violento, para nada", dice un histórico de su cuadra.

 

Weiman, que trabajaba en un bingo local, tiene dos hijos de dos madres distintas, una niña y un varón. Ninguno de los dos, de acuerdo a vecinos, vivía con él: lo visitaban en los fines de semana. Weiman tuvo a la niña, hoy de once años, con su primera concubina, de la cual se separó hace nueve años. La madre de la mujer, la ex suegra del vigilador, se niega a decir por qué se separaron Weiman y su hija ante la consulta de Infobae. Sin embargo, asegura: "Lo único que quiero es resguardar a mi nieta. Si fue violento con mi hija, yo nunca lo vi y ella no me lo contó. La verdad no lo puedo creer. Quiero que declare y que diga que no fue él".

 


Por su parte, la fiscalía de Bustos Rivas espera dos pruebas fundamentales en estas horas: los resultados de las autopsias de Denise y Sabrina y las cámaras de seguridad de la zona, donde de acuerdo a los investigadores del caso puede verse a un sujeto que dispara, con la posibilidad de un segundo sospechoso. También, se aguardan estudios hechos sobre las manos de Weiman para determinar la existencia de restos de pólvora. 

 

A mediados de esta tarde, las familias de Sabrina Barrientos y Némesis Núñez, una de las jovenes que sobrevivió al ataque, se constituyeron como particulares damnificados en la causa, representados por los abogados María Florencia Casamiquela y Ariel Pasini.