5 de mayo de 2012 - 00:00

Condenaron a 2 mendocinos por el asalto a Juan J. Chica

Ambos admitieron su participación en el violento robo de 9.000 euros y 44.000 pesos al funcionario en su casa en junio de 2010. Y aceptaron un castigo de 4 años.

Dos mendocinos fueron condenados ayer por los jueces de la Sala III de la Cámara Penal a 4 años de cárcel, por su participación principal en el robo a mano armada de 9.000 euros y 44.000 pesos al gremialista y actual subsecretario de Deportes del Gobierno, Juan José Chica, atacado a golpes con su empleada en su casa de Capital la mañana del 7 de junio de 2010, dijeron fuentes judiciales.

El fallo recayó sobre Raúl Horacio Vargas (48) y Ariel Ramón Rosales Albornoz (48). Ambos habían admitido su responsabilidad en el hecho y a través de su defensor, Leonardo Villalba, habían acordado con el fiscal José Eduardo Mallea un juicio abreviado a cambio de una rebaja de pena. Aceptaron recibir 4 años de cárcel (en el caso no se probó que actuaran con armas aptas para el disparo) y esa pena fue la que les impusieron ayer los jueces Eugenio Barbera, Ricardo Alfredo Conte Grand y Héctor Fili.

Vargas y Rosales fueron apresados el 8 de julio, un mes después del golpe. A Vargas lo complicaron filmaciones de su camioneta Ford Ranger cerca de la casa de Chica el día del ataque y también cruzando el control policial de San Carlos, en Sarmiento. También lo comprometieron, igual que a Rosales, escuchas telefónicas de llamadas a sus familiares desde el teléfono robado a la empleada de Chica.

Así, el caso parece cerrar con dos condenas a pesar de que en la casa de Chica entraron cuatro sujetos. Es más, en principio hubo dos detenidos locales sospechados de ser el nexo local pero ambos fueron sobreseídos.

El golpe contra el gremialista ocurrió minutos después de las 8 del 7 de junio de 2010. Esa mañana Chica estaba en la planta alta de su casa. La Policía supuso que tres delincuentes entraron improvisando con maderas una escalera para ganar una pared de la vivienda. Y que el restante esperó a la empleada para encañonarla y usar las llaves para huir con mayor facilidad.

Aquella vez Chica sufrió una brutal golpiza y quedó atado con alambre, igual que su empleada, en un baño de la planta alta. De ahí quiso escapar por la ventana saltando hacia una escalera empotrada en una pared, pero cayó desde casi 5 metros y sufrió serias lesiones en tres vértebras.

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