Un disparo en la cabeza que no pasó del cráneo. Otro en el cuello. Un tercero en el abdomen. Y al menos un cuarto, el letal, que perforó la espalda y dio en el corazón. Después, cuando la víctima no tenía ninguna chance, incendiaron su cuerpo, quizá con algún combustible que no dejó olor en su ropa y tampoco en el lugar donde algunos vecinos lo encontraron en llamas, dijeron fuentes del caso. Así se confirmó (como anticipó este diario) que el macabro hallazgo del cuerpo de un hombre tendido en una calle de Caucete cerca del límite con San Martín el miércoles en la tarde, no fue un suicidio sino una estudiada maniobra asesina de al menos un homicida que permanece en el anonimato, impune.

Y todo indica que ese sospechoso seguirá en la clandestinidad por lo menos hasta que se identifique a su víctima, un dato clave en la investigación que hasta ayer no era posible dilucidar por los policías de la comisaría 9na. de Caucete dirigidos por el subcomisario Antonio Pastrán, ni los de Homicidios, comandados por el subcomisario Carlos Vallejos.

Ayer los policías de la zona Este recorrieron numerosos diferimientos y obras en construcción en busca de algún obrero extraviado, sin éxito. Y en las comisarías de la zona tampoco hubo denuncias de personas desaparecidas, dijeron fuentes policiales. El fallecido, vestía pantalón oscuro y borceguíes, además tenía una güincha, un celular, un reloj con maya negra y una billetera, destruida por el fuego.

Fue el médico forense Alejandro Yesurón quien confirmó las sospechas iniciales sobre ese cadáver encontrado por los escasos vecinos de la zona de La Puntilla, sobre calle La Plata, unos 100 metros al Norte del cruce con Lavalle, en Caucete.

Esas sospechas se habían instalado luego de que esos vecinos refirieran que antes de encontrar el cuerpo en llamas, habían escuchado como el sonido de un vehículo alejándose y alrededor de cinco estampidos, como disparos. Como la autopsia ayer no concluía, no se descartaba que la víctima hubiera recibido otro impacto más, posiblemente de un arma calibre 32, dijeron fuentes del caso.

Para avanzar en la investigación, los policías esperaban ayer que sea posible identificar a la víctima por el cotejo de huellas digitales (lastimadas por las llamas) o por el reclamo de algún familiar o conocido de la víctima.