San Juan, 1 de febrero.- A exactamente siete días de la trágica muerte de tres integrantes de la familia Olivares, ocurrida en la tarde noche del sábado 24 de enero en la salida Sur-Oeste del pintoresco distrito de Huaco, en circunstancias en que Jorge Joaquín Olivares de 44 años, su hermano Sergio Rodolfo de 43 y su primo Javier Aníbal Olivares de 41 años, salieron en sus bicicletas para ir a encontrarse con su hermano Luis que, llegando desde Capital, los esperaba en el puente sobre el Río Jachal en la localidad de San Roque para retornar todos pedaleando a su Huaco natal y fueran atropellados desde atrás por una Toyota Hillux de la Empresa Chediak, conducida por Sergio Piedras, muriendo los tres deportistas en forma instantánea, Diario de Cuyo viajó hasta el valle huaqueño para entrevistarse con los integrantes de esta familia.
Frente al Matadero Municipal y en una casa tradicional de la zona, en un evidente clima de tristeza, desolación, angustia y dolor, y en el mismo lugar donde fueran velados los cuerpos de los tres infortunados pedalistas, se entrevistó a la familia Olivares. Orlando, el jefe de la familia, padre de dos de los fallecidos, deambuló para un lado y otro de la casa sin susurrar palabras. Doña Rosalbina, su esposa, se acercó a la mesa del diálogo, pero la voz principal del relato la llevó Daiana Olivares de 22 años, hija de Jorge, sobrina de Sergio y prima de Javier y Luis Olivares, el hermano menor llegado desde Rawson.
"Qué podemos decir ante semejante y absurda tragedia, que no encontramos consuelo en una casa amplia donde la presencia de ellos era vital, cálida, amena y hoy, su absurda y repentina ausencia la llena de dolor y profunda tristeza. Además hay 2 chicos que se quedaron sin sus padres que preguntan y preguntan por sus seres queridos y nosotros no tenemos respuestas. Recuerdo sus últimas horas con nosotros con el clima alegre de siempre, cambiándose en el fondo para salir a buscar a su hermano que llegaba desde San Juan y fundamentalmente la última noche del viernes pasado en que toda la familia nos fuimos para conocer la nueva ruta 150 hasta Valle Fértil y pasamos una noche inolvidable que, evidentemente sonó a inesperada despedida". En el mismo sentido, Luis Olivares comentó que esperaba en San Roque "por que me avisaron que habían salido de Huaco como habiamos acordado, pero pasaba el tiempo y no llegaban, por lo que decidí con mi familia continuar hasta Huaco por el bajo. Al llegar cerca del nuevo puente en una recta larguísima nos encontramos con un accidente, con una camioneta atravesada de carril y un cuerpo de un ciclista tendido sobre la calzada. Nunca pensé que sería mi primo Javier, aunque reconocí su atuendo deportivo. Y continué, viajé hasta mi casa y anoticié del accidente. Ahí se armó un lío tremendo por que nada se decía de los hermanos Jorge y Sergio, y todos nos fuimos hasta el lugar de la tragedia. Recién ahí, buscando, encontramos el cuerpo como tomados de la mano de los dos hermanos en el fondo de una alcantarilla. Que desatre por Dios! Que tragedia enorme que en un segundo destrozó y despedazó a una familia humilde, laboriosa, solidaria".
Luego, Daiana retomó su relato. "Me da mucha bronca por las autoridades de la Empresa Chediak, que después de un gravisímo accidente hace unos meses cometido por este señor, nuevamente le dé una movilidad más grande y más potente, es una verdadera arma en manos de una asesino", y agregó que "este señor no andaba nunca en condiciones normales, estuvo tomando acá en unos vecinos durante todo el dia y él sabía y conoce que la gente de Huaco sale a caminar, a andar en bicicleta, además mató a nuetros seres querido en una recta, a plena luz del día. Los llevó por delante como a unos perros, ya que no hay una sola frenada como para eludirlos. Es un verdadero descerebrado, ojalá se pudra en la cárcel porque no merece otra cosa, nosotros nos quedamos sin padre, sin tío, sin primos y dichas familias abandonadas a su suerte y sus pequeños hijos con una tristeza inmensa. Sólo queremos justicia para que esto no quede impune", expresó con dolor y bronca a la vez.

