En octubre de 2001 lo condenaron a 1 año por hurto calificado. En febrero de 2008, le dieron 1 año de prisión por encubrimiento y hurto simple. En mayo de 2011, 1 año y 3 meses por robo simple. En agosto de 2012, 2 años y 4 meses por robo simple. En noviembre de 2016, 11 meses de prisión por tentativa de hurto simple. Y el 26 de marzo de 2019, recibió 3 años y 4 meses de prisión por hurto y robo. Ese historial de condenas registraba Favio Marcelo González, el sujeto de 48 años que murió desangrado en una finca de Ullum, luego de recibir un certero cuchillazo en la arteria femoral de su pierna derecha, el martes alrededor de las 00,30. A ese lugar había ido con al menos un cómplice (aún no identificado) con intenciones de robar.

De que se metió a la casa del finquero Carlos Ginestar (73) situada en las afueras de Ullum, en la calle Aviadores Españoles, no caben dudas. De hecho, ayer el fiscal coordinador de la UFI de Delitos Especiales, Adrián Riveros, pidió a la jueza de Garantías, Verónica Chicón, que lo deje en libertad, porque todo indica que el jubilado sólo ejerció una legítima defensa ante un ataque ilegal.

A saber: la ventana de la casa de Ginestar estaba rota, había sangre del delincuente dentro y fuera de la casa. Y como si esto fuera poco, en la mochila de González encontraron un revólver calibre 22 con 3 cartuchos, cuatro precintos plásticos y vestía un pasamontañas que sólo dejaba ver sus ojos. Al parecer, llegó hasta el lugar en moto, porque además de su pantalón, vestía un calzoncillo largo, indicaron fuentes judiciales.

Una hija de Ginestar dijo a este diario que no era la primera vez que iban a robarle a su papá, que una vez resultó amordazado y varias veces sufrió la sustracción de los animales que cría en su finca.