El sonido de las sirenas anunciaba las llegada de los féretros con los cuerpos de los cuatro sanjuaninos fallecidos en la tragedia aérea ocurrida anteayer en Ischigualasto, departamento Valle Fértil. El dolor que los presentes en la ceremonia de despedida se mezcló con sentidos aplausos de auquellos que reconocen en las víctimas a hombres de servicio.
Entre las víctimas de la tragedia se encontraban cuatro de San Juan que son veladas en la Catedral: el director de Protección Civil, Carlos Heredia; el subjefe de la Policía de San Juan, Marcelo Videla; el jefe del Cuerpo de Bomberos de la Policía, Rubén Castro; y el subjefe de Bomberos, Jorge Carbajal. Las otras tres fueron enviados su cuerpos a sus provincias.
No hubo desbordes al momento del arribo de los cuerpos; en su lugar, emergió un aplausos cerrado, firme y sostenido que se extendió por varios minutos. Fue el abrazo unánime de todo un pueblo que buscó, a través del batir de palmas, sostener el desconsuelo de los familiares directos.
Las miradas perdidas, las manos entrelazadas y las lágrimas contenidas de amigos, colegas y vecinos acompañaron el lento andar de los féretros hacia las puertas de bronce del templo. El aplauso no solo honró sus vidas, sino que funcionó como un escudo de afecto colectivo frente a una pérdida irreparable.
Hasta las 13 se desarrolla una ceremonia íntima donde familiares, amigos y colegas despiden a los fallecidos, y desde las 13 hasta las 21 el público en general podrá acercarse.