Condenaron al exgimnasta olímpico Federico Molinari por grooming a una adolescente

El exatleta fue sentenciado a un año y ocho meses de prisión de ejecución condicional por contactar con fines sexuales a una menor que entrenaba en su gimnasio. También deberá cumplir reglas de conducta y tratamiento psicológico.

El exgimnasta olímpico Federico Molinari fue condenado a un año y ocho meses de prisión de ejecución condicional tras ser hallado culpable del delito de grooming contra una adolescente de 16 años que era alumna de su gimnasio en Don Torcuato.

La sentencia fue dictada por la jueza Mariela Quintana, titular del Juzgado Correccional N.º 3 de San Isidro. Además de la pena, el exdeportista deberá fijar residencia, someterse al control del Patronato de Liberados y realizar un tratamiento psicológico con perspectiva de violencia de género durante dos años.

La investigación estuvo a cargo del fiscal Gonzalo Acosta, titular de la Fiscalía Especializada en Delitos Conexos a la Trata de Personas, Pornografía Infantil y Grooming de San Isidro. En el juicio, la acusación fue sostenida por la fiscal Gabriela Conde y por la abogada querellante María Emilia García Márquez, representante legal de la víctima.

La causa se inició en marzo de 2023, cuando la madre de una adolescente oriunda de Mendoza denunció que Molinari le había enviado mensajes de contenido inapropiado a su hija a través de Instagram. La joven, que entonces tenía 16 años, se había trasladado a Buenos Aires para entrenar gimnasia de alto rendimiento bajo la dirección del exatleta.

Durante la investigación, la Justicia consideró acreditado que los contactos se encuadraban en el delito previsto por el artículo 131 del Código Penal, que sanciona la captación de menores por medios digitales con fines sexuales. En abril de 2025, el fiscal Acosta solicitó la elevación de la causa a juicio.

Los mensajes que complicaron a Molinari

Entre las pruebas incorporadas al expediente figuraron distintos mensajes enviados por el exgimnasta a la adolescente. Según trascendió, le escribió frases como "Estás muy linda, te hizo bien conectar con la familia", además de pedirle que eliminara las conversaciones con expresiones como: "Pasalo a modo efímero porque estoy al horno".

También reaccionó a publicaciones de la menor con comentarios como "Me alegraste el día" y le anticipó que cuando se reencontraran en el gimnasio "se iba a poner rojo como un tomate".

La reacción de la querella

Tras conocerse el fallo, la abogada de la víctima sostuvo que la condena representa un reconocimiento judicial del delito y de la responsabilidad penal de Molinari, aunque consideró que la pena resulta insuficiente frente al daño ocasionado.

"Esta sentencia representa un acto de justicia, valida la palabra de la víctima y envía un mensaje claro: el grooming tiene consecuencias y quienes lo cometen deben responder ante la Justicia", afirmó.

La letrada también cuestionó la respuesta de las instituciones vinculadas a la gimnasia deportiva, al considerar que no actuaron con la rapidez y firmeza que exigía la gravedad de la denuncia.

Por su parte, Hernán Navarro, director ejecutivo de la Fundación Grooming Argentina, destacó que el caso demuestra que este tipo de delitos puede producirse en cualquier ámbito donde exista una relación de confianza con niños, niñas y adolescentes. Al mismo tiempo, planteó la necesidad de revisar las escalas penales previstas para el grooming, al señalar que en muchos casos las condenas terminan siendo de ejecución condicional pese al profundo impacto que generan en las víctimas.

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