A una semana de la desaparición y crimen de Agostina Vega, la investigación judicial logró reconstruir una serie de movimientos que terminaron orientando la búsqueda hacia un amplio descampado en el barrio Ampliación Ferreyra, al sur de la ciudad de Córdoba. Allí, en un predio de más de 200 hectáreas, fueron hallados este sábado los restos de la adolescente de 14 años.
De acuerdo con información publicada por Infobae y fuentes vinculadas al expediente, la principal línea investigativa ubica como único sospechoso a Claudio Barrelier, de 32 años, quien permanece detenido y es señalado como la última persona que estuvo con la menor antes de su desaparición.
La reconstrucción realizada por los investigadores tiene como punto de partida la vivienda del acusado, ubicada en barrio Cofico. Según la hipótesis judicial, Barrelier convenció a la adolescente de encontrarse con él bajo el pretexto de buscar un regalo para su madre. La confianza de Agostina se habría basado en que el hombre había mantenido una relación sentimental con su mamá y era conocido por la familia.
Las cámaras de seguridad resultaron determinantes para la causa. Una de ellas registró a Barrelier ingresando a su casa junto a Agostina la noche del sábado 23 de mayo. Esa grabación constituye la última imagen conocida de la adolescente con vida.
A partir de ese momento se abre el tramo más oscuro de la investigación. Los pesquisas intentan establecer qué ocurrió dentro de la vivienda y quiénes podrían haber estado presentes. La hipótesis que hoy concentra la atención de la Justicia apunta a un posible abuso sexual seguido de una agresión que habría terminado con la muerte de la menor.
Agostina Vega no salió de la casa de Barrelier
Uno de los elementos que reforzó las sospechas es que ninguna cámara registró a Agostina saliendo de la vivienda. En contraste, sí existen registros de los movimientos posteriores de Barrelier.
Según la reconstrucción de los investigadores, entre el sábado y el lunes el acusado intentó conseguir dinero y un vehículo prestado. Finalmente obtuvo un Ford Ka negro que le habría facilitado una mujer de su entorno, a quien presuntamente le explicó que necesitaba el auto para realizar trabajos ocasionales.
Las cámaras volvieron a captarlo cuando regresó a su domicilio. En esas imágenes se observa que entraba y salía de la casa transportando elementos que fueron descriptos como tachos o baldes. Aunque la defensa sostuvo que estaban relacionados con tareas de albañilería, hasta el momento no surgieron pruebas que respalden esa versión.
La pista decisiva surgió poco después. Tras abandonar nuevamente su vivienda, los registros de antenas de telefonía ubicaron el celular de Barrelier en la zona de Ampliación Ferreyra, un sector con escasa cobertura de cámaras de seguridad. Sin embargo, un dispositivo instalado cerca de uno de los accesos al barrio logró registrar el ingreso del vehículo y, aproximadamente una hora más tarde, su salida.
Para los investigadores, esos movimientos fueron clave para concentrar los rastrillajes en el sector donde finalmente aparecieron los restos de la adolescente.
La causa sigue bajo secreto de sumario y los investigadores continúan trabajando para determinar con precisión qué ocurrió dentro de la vivienda del acusado y reconstruir las últimas horas de Agostina Vega. Según la teoría que manejan los pesquisas, el sospechoso no habría actuado siguiendo un plan previamente elaborado, sino que habría improvisado sus acciones tras el crimen.