Ocho años después del crimen de Cristian Maximiliano Díaz, Cristian “Pity” Álvarez comenzará a ser juzgado este lunes por el homicidio ocurrido en 2018. El exlíder de Viejas Locas e Intoxicados llegará al banquillo de los acusados luego de que la Justicia rechazara un nuevo pedido de su defensa para suspender el debate por su estado de salud mental. El debate estará a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal N° 29, integrado por los jueces Gustavo Goerner, Juan María Ramos Padilla y Hugo Navarro. Está previsto que la primera audiencia comience a las 10.30 y que el músico declare durante esa jornada.
El juicio contará con once audiencias de tres horas, una modalidad establecida por el tribunal para adecuar el proceso a la situación del acusado. A lo largo del debate declararán alrededor de 70 testigos.
Entre los testimonios previstos se encuentran los de Agustina Inbernoz, quien estaba junto a Álvarez la noche del crimen; Carlos Ulises Stiempcich, amigo de la víctima y testigo presencial del hecho; y el padre César Scicchitano Tagle, quien acompañó al músico durante su tratamiento y su posterior regreso a la vida en libertad.
El inicio del juicio estuvo en duda hasta los últimos días. El viernes pasado, el tribunal rechazó un nuevo planteo de la defensa para suspender el proceso debido al estado de salud mental de Álvarez.
Los jueces señalaron que el Cuerpo Médico Forense determinó que el músico cuenta con una “reserva cognitiva” suficiente para afrontar el juicio.
Además, el tribunal tuvo en cuenta la actividad pública que Álvarez desarrolló durante los últimos meses, con recitales, entrevistas, videos y otras apariciones. Para los magistrados, ese comportamiento contradice la posibilidad de que actualmente no pueda afrontar el proceso judicial.
El juicio ya había sido postergado en 2021 y posteriormente suspendido en 2023 debido a la situación de salud del músico.
Pity Álvarez siempre admitió haber disparado
El caso ocurrió en julio de 2018, cuando Cristian Maximiliano Díaz fue asesinado a tiros en el barrio Samoré, en Villa Lugano. Tras el crimen, Álvarez se entregó a la Policía y reconoció haber sido el autor de los disparos. En aquel momento sostuvo: “Lo maté porque era entre él o yo”.
Ahora, ocho años después, deberá responder formalmente ante la Justicia por ese homicidio. El fiscal general Sandro Abraldes estará a cargo de la acusación pública, mientras que Fernando Burlando representa a la querella. La defensa del músico estará a cargo del defensor oficial Javier Aldo Marino. El juicio buscará determinar las circunstancias en las que ocurrió el crimen y la responsabilidad penal de Álvarez, en un proceso que quedó marcado desde el inicio por las discusiones en torno a su estado de salud mental.
El crimen
De acuerdo con el requerimiento de elevación a juicio, el crimen ocurrió en la madrugada del 12 de julio de 2018 en el barrio Samoré, de Villa Lugano. Cristian Maximiliano Díaz, conocido como “Gringo”, se cruzó con Pity Álvarez y le recriminó que lo acusara de haberle robado pertenencias de una mochila. La discusión escaló rápidamente hasta que el músico extrajo del bolsillo de su campera una pistola calibre .25 y efectuó cuatro disparos en la cabeza.
Según la acusación, el primer proyectil impactó en el rostro de Díaz. Cuando la víctima ya se encontraba gravemente herida, Álvarez efectuó otros tres disparos que terminaron provocándole la muerte. Para la fiscalía, se trató de un ataque sorpresivo que dejó a Díaz sin posibilidades reales de defenderse. Además, sostiene que el músico ya portaba ilegalmente el arma antes del encuentro, motivo por el cual también llega a juicio acusado por el delito de portación ilegítima de arma de uso civil.
Pity Álvarez junto a Cristian Maximiliano Díaz, la víctima.
La reconstrucción judicial indica que, tras el crimen, Pity escapó del lugar junto a una amiga a bordo de un Volkswagen Polo. Durante la huida, descartó la pistola en una alcantarilla ubicada frente a la parada de la línea de colectivos 36, sobre la colectora Dellepiane Sur, y luego se dirigió al boliche Pinar de Rocha, en Ramos Mejía, para presenciar un recital de Ulises Bueno.
Recién al día siguiente, el 13 de julio, se presentó en la Comisaría N° 52 de Villa Lugano acompañado por su entonces abogado. Antes de ingresar, habló con la prensa y justificó el homicidio con una frase que quedó asociada para siempre a la causa: “Lo maté porque era entre él o yo. Cualquier animal hubiera hecho lo mismo”.
El fiscal también descartó la hipótesis de la legítima defensa planteada por la defensa. Entre otros elementos, valoró la secuencia reconstruida con las declaraciones de los testigos presenciales, el informe de autopsia, las pericias balísticas y la conducta posterior del músico, quien se deshizo del arma y permaneció prófugo hasta entregarse casi 24 horas después. Para la acusación, ese comportamiento demuestra que comprendía la criminalidad de sus actos al momento del hecho.
Aunque durante la instrucción Álvarez optó por no declarar ante el juez, sí presentó un escrito que quedó incorporado al expediente. En ese documento sostuvo que aquella madrugada actuó en medio de una situación de “confusión, locura y miedo”, negó haber tenido intención de matar a Díaz y aseguró que reaccionó convencido de que su vida corría peligro.