18 de marzo de 2026 - 08:33

El empresario denunciado por abusos en Palermo Chico declara este miércoles

El pedido del fiscal Pablo Turano es contra Marcelo Porcel, a quien lo han denunciado una decena de adolescentes.

El empresario Marcelo Porcel fue denunciado el 5 de julio de 2024 por llevar a los compañeros de sus hijos del colegio Palermo Chico a su domicilio de la calle Godoy Cruz y a su oficina de Avenida del Libertador, del barrio porteño de Retiro, en donde organizaba “reuniones y fiestas”.

Ahí, según consta en la causa, incitaba a los menores a desnudarse o les efectuaba masajes con cremas, tanto en piernas y espaldas, llegando en algunas ocasiones a tocar y/o rozar las partes pudendas de los cuerpos de los adolescentes. Pero, además, les ofrecía dinero para que bebieran alcohol e hicieran apuestas clandestinas.

Pasó 1 año, 8 meses y 13 días y hoy la causa ya acumula diez víctimas, aunque son nueve las familias querellantes, ya que dos de los chicos son hermanos, además de otro joven que denunció, pero no se constituyó en la causa. A todos los patrocina el abogado Pablo Hawlena Gianotti.

En ese contexto, este miércoles el empresario Porcel, de 51 años y asistido por el abogado Roberto Rallin, deberá responder a las acusaciones. Será indagado por los delitos de abuso sexual gravemente ultrajante por la multiplicidad de víctimas, corrupción de menores agravada y producción de representaciones de menores de 18 años de sus partes genitales con fines predominantemente sexuales.

La indagatoria la solicitó el fiscal Pablo Turano, titular de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°1, y el juez Carlos Bruniard, del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°50, decidió citar a declarar al empresario este miércoles a las 10.

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Será una audiencia exclusivamente virtual y donde no se aplicarán medidas restrictivas: no habrá detención, ni retención de pasaporte, ni prohibición de salida del país, condiciones que pidió el fiscal en su requerimiento para indagar al acusado. Esto último no dejó muy contenta a una querella, pero le importa que el empresario sea indagado.

El expediente se centra en lo sucedido entre 2022 y 2024 y reza que el imputado tenía como modus operandi captar la confianza de los amigos de sus hijos y llevarlos a sus domicilios y su lugar de trabajo, organizando reuniones y fiestas, proveyéndoles alcohol, organizando juegos, empujándolos a que hagan apuestas online y desafíos en los que les ofrecía dinero como recompensa.

Para el fiscal, todo se llevó a cabo “de manera sistemática, organizada y premeditada... aprovechando los momentos en que los damnificados estaban bajo su guarda provisoria”. A ello debe agregarse que tales conductas se desarrollaban en contextos en los que el imputado tenía el control absoluto. Es que también captaba la confianza de los padres de los chicos.

Hay que recordar que, desde el inicio de la causa, el juez Bruniard le impuso al imputado una restricción de 300 metros con las víctimas, con el Colegio Palermo Chico y con el club GEBA, donde los chicos hacen deporte.

Además, el magistrado ordenó allanar las propiedades y la oficina del empresario y secuestrarle las computadoras y los celulares. Y en dos teléfonos los peritos hallaron tres imágenes clave: un chico duchándose y otro en calzoncillos frente a una cama, como cambiándose. Dos de esas fotos fueron reconocidas por uno de los denunciantes y por sus padres.

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Todos los chicos pasaron por cámara Gesell. Los últimos tres denunciantes se presentaron en diciembre pasado, luego del primer pedido de indagatoria del fiscal, y por eso el llamado se demoró. Tras haber declarado en enero, tras el levantamiento de la feria a pedido de Turano y concedido por Bruniard, se conoció: “Todos los chicos tuvieron el mismo relato genérico. Hablaron del dinero y del alcohol y de los masajes en las piernas, en donde hubo un rozamiento de un testículo”.

Una fuente del caso marcó ese relato en particular a este medio, en el que se mencionó un rozamiento: “Dijo que creyó que, cuando subió la mano y lo tocó, no fue con intención, y que a los meses lo vio y, por la mirada, se dio cuenta de que el roce no fue casual”.

Del relato de todos los menores en cámara Gesell surgieron más elementos, ya que el darles alcohol o dinero no se constituye como un delito en sí. Pero el tema de los masajes y los rozamientos dio lugar a la acusación por abuso.

“Uno de los chicos contó que estaban en uno de los dormitorios del departamento principal de Porcel, prestos para irse a dormir y en calzoncillos, cuando entró el padre de su amigo, apagó la luz y comenzó a hacerle masajes a otro chico. Cuando se fue, el chico que había sido masajeado le dijo al hijo del empresario: ’Che, tu viejo me tocó’”, detalló una fuente del caso.

En tanto, de las pericias psicológicas que afrontaron cuatro de los primeros siete chicos que denunciaron en la causa, hechas por profesionales del Cuerpo Médico Forense de la Justicia Nacional y que figuran en el expediente, dice sobre uno de los menores: “En el marco de las reuniones, el padre de su amigo ofrecía grandes sumas de dinero como recompensa a distintos desafíos que el hombre proponía. Estas situaciones, en particular, le generaron bastante incomodidad y le parecieron desajustadas por parte del adulto“.

Mientras que otro profesional destacó que un menor "llegó a sentirse presionado por parte del adulto a cargo, quien lo incitaba y desafiaba a seguridad”, en relación a Porcel.

Fuente: Infobae

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