Maximiliano Baudraco, el hombre detenido por el femicidio de su pareja Rocío Gómez en Córdoba, había reconocido ante la Justicia que no cumplía con las medidas que le habían impuesto como parte de una condena previa por amenazas en un contexto de violencia familiar y resistencia a la autoridad. A pesar de esa situación, permanecía en libertad cuando ocurrió el crimen.
Baudraco había sido condenado en octubre de 2025 a dos años de prisión de ejecución condicional en un juicio abreviado.
La sentencia incluía una serie de reglas de conducta que debía cumplir para conservar ese beneficio, entre ellas llevar adelante un tratamiento psicológico por violencia familiar y adicciones, hacer tareas comunitarias, abstenerse de consumir drogas y alcohol y respetar una restricción recíproca con la víctima.
Sin embargo, según reveló Patricia Corbalán, directora del Patronato del Liberado del Ministerio de Justicia y Trabajo de Córdoba, el acusado incumplió desde el comienzo con esas obligaciones. “La primera medida judicial siempre es presentarse al Patronato del Liberado. Cuando no se presentan, nosotros informamos al tribunal competente”, explicó la funcionaria en declaraciones a La Voz.
Corbalán contó que Baudraco recién fue después de que el organismo notificara a la Justicia sobre su ausencia. En esa primera presentación, admitió que no había cumplido ninguna de las medidas impuestas y tampoco presentó documentación que acreditara avances.
La segunda y última presentación ocurrió en julio de este año. Allí, Baudraco manifestó que había comenzado un tratamiento psicológico en Bialet Massé, aunque reconoció que no lo había continuado. También aseguró que había intentado retomarlo en el dispensario de la localidad donde vivía, pero que se encontraba en lista de espera. De todos modos, nunca presentó certificados que respaldaran su situación.
El caso volvió a poner bajo la lupa los controles sobre el cumplimiento de las reglas de conducta impuestas en condenas de ejecución condicional por hechos de violencia de género.
En las últimas horas, la madre del acusado contó que él rompía de manera reiterada la restricción de acercamiento que tenía tanto hacia Rocío como hacia su tía. “Tenía restricción contra ella y mi hermana y él iba igual porque ella lo corría y después lo llamaba de nuevo”, explicó.
Antes del desenlace fatal, recordó que le había insistido a su hermana para que lo denunciara: “Le dije a mi hermana: correlo y andá a la Policía a denunciarlo porque él no puede estar ahí”.