Dos de las causas más importantes por presuntas maniobras fraudulentas contra la Obra Social Provincia (OSP) tienen un punto de partida en común: la sospecha de que se facturaron prestaciones médicas que nunca fueron realizadas. Los expedientes de Garder Salud y Clínica Argentina, de Rodeo, muestran similitudes en la modalidad investigada, aunque tuvieron diferencias marcadas en la cantidad de involucrados, los delitos analizados y el camino que siguieron en la Justicia.
Garder y Clínica Argentina: prestaciones que no existieron
En el caso Garder, la investigación determinó que se facturaron servicios y tratamientos que no habían sido brindados. La causa incluyó módulos de alimentación enteral y otras prestaciones atribuidas a pacientes que no las habían recibido.
En Clínica Argentina, la maniobra investigada se relacionó con consultas y prácticas cargadas y facturadas a la OSP que, según se comprobó en la causa, los afiliados desconocían o directamente no habían realizado. La investigación terminó abarcando 54 bonos.
En ambos expedientes, además del perjuicio económico para la obra social estatal, las maniobras podían afectar directamente a los afiliados al consumir prestaciones disponibles en su cobertura.
Los delitos y los investigados
La causa Garder llegó a juicio con cuatro personas involucradas. Marilina de la Fuente y Eduardo Guzmán fueron condenados inicialmente por defraudación a la Administración Pública y adulteración de instrumento privado, mientras que otras dos acusadas fueron absueltas.
Posteriormente, el juez de Impugnación revisó la sentencia y absolvió a De la Fuente y Guzmán por la adulteración documental, pero mantuvo su responsabilidad por defraudación a la Administración Pública, por 26 hechos. Las penas fueron reducidas a 2 años y 3 meses y 2 años y 6 meses de prisión condicional, respectivamente.
En Clínica Argentina también hubo cuatro personas bajo investigación. Tres profesionales —Pablo Olivares, Eduardo Leaniz y Carlos Agüero— fueron condenados como coautores de defraudación a la Administración Pública, mientras que Natalia Mateos fue sobreseída al no encontrarse pruebas suficientes sobre su participación.
Juicio oral contra juicio abreviado
La principal diferencia entre ambos casos estuvo en su resolución. Garder atravesó una investigación de casi tres años, llegó a un juicio y posteriormente tuvo una revisión ante el juez de Impugnación.
El expediente de Clínica Argentina, en cambio, se resolvió mediante un juicio abreviado, luego de que los tres acusados aceptaran su responsabilidad. Las condenas fueron de 2 años para Olivares, 2 años y 3 meses para Leaniz y 2 años y 5 meses para Agüero, todas de ejecución condicional.
Así, aunque las dos causas terminaron con responsables condenados por defraudar a la OSP, Garder dejó un precedente por su largo recorrido judicial y su revisión en segunda instancia, mientras que Clínica Argentina alcanzó una definición más rápida mediante un acuerdo entre las partes.