El miércoles 7 de enero, un joven fue a “Un Rincón de Napoli” y abonó por caja 1.600 pesos por su compra, pero esa no era su verdadera intención. En su mochila llevaba más productos y se quería ir con ellos sin tener que pagar un centavo. Finalmente fue descubierto y pesar de que intentó huir, la Policía lo atrapó.

Un intento de hurto en un supermercado céntrico de Capital terminó con una suspensión de juicio a prueba para el acusado, luego de que la maniobra quedara registrada por cámaras de seguridad y fuera advertida por personal del local.

El caso quedó registrado por el delito de hurto simple en grado de tentativa, con intervención del fiscal Adrián Riveros. El imputado fue identificado como Juan Santiago Vicentela Gómez.

El hecho

Según la investigación, el 7 de enero de 2026, alrededor de las 19.45 horas, el imputado se encontraba en el interior del local comercial “Un Rincón de Nápoli”, ubicado en calle Rivadavia 181 oeste, en Capital.

El hombre traspasó la línea de cajas y abonó únicamente $1.600 por un panificado, pero llevaba ocultos en una mochila diversos productos que no habían sido pagados.

Entre la mercadería sustraída se encontraba una bandeja de jamón cocido, bananas, frutillas, queso crema, una lata de morrón, dos piezas de queso, detergente Cif, nueve jugos Tang y una botella de gin, con un valor total de $78.934, según el ticket emitido por el comercio.

Al ser interceptado por el encargado del local, el señor Echeverría, el acusado accedió a exhibir lo que llevaba en la mochila y luego se dio a la fuga corriendo, dejando abandonada tanto la mercadería como el bolso y lo que había pagado.

La huida fue seguida por el encargado, una efectiva policial femenina apostada en el lugar y posteriormente por un civil que se sumó a la persecución. El recorrido incluyó Rivadavia, Sarmiento, Avenida Libertador y Catamarca, hasta que finalmente fue aprehendido a las 19.59 horas en calle San Luis 278 oeste, sin perderlo de vista en ningún momento.

La maniobra quedó registrada por las cámaras de seguridad internas y privadas del supermercado, además del testimonio de la cajera que cobró el panificado. Todo el material audiovisual y fotográfico fue incorporado a la investigación.

Ante lo ocurrido, se dio aviso a Base Acusatorio y se activó el Procedimiento Especial de Flagrancia, con conocimiento de la fiscal de turno, Virginia Branca.

Como resultado del proceso, la Justicia resolvió otorgar al imputado una suspensión de juicio a prueba por el término de un año. Además, deberá cumplir con: 40 horas de trabajo comunitario en un plazo de cuatro meses y una reparación económica de 20 mil pesos.

El acusado fue informado del delito que se le imputa y de los derechos que le asisten, quedando sujeto al cumplimiento estricto de las condiciones impuestas.