Juicio por trata contra Gustavo de la Fuente: declaró el socio colombiano y aseguró que creía que la actividad era legal

El acusado sostuvo que siempre consideró lícita la actividad de Belle Argentina porque contaba con habilitaciones, contratos y registros fiscales, y afirmó que nunca recibió advertencias que le indicaran lo contrario.

En una de las audiencias más esperadas del juicio por trata de personas que tiene como principal acusado al abogado sanjuanino Gustavo de la Fuente, declaró John Sebastián Quevedo Medina, el ciudadano colombiano señalado por la fiscalía como socio y administrador operativo de la firma Belle Argentina, la agencia de modelos webcam que funcionó en San Juan y que hoy está en el centro de una compleja investigación federal.

La declaración del supuesto socio de Gustavo de la Fuente

Por su parte, el letrado se abstuvo de declarar y por orden del juez del juicio se conoció la declaración que hizo Gustavo de la Fuente durante la investigación, en la que negó todas las acusaciones en su contra y señaló que solo era un asesor legal de la empresa.

Durante su extensa exposición ante el Tribunal Oral Federal, Quevedo Medina buscó desmontar la acusación de explotación sexual y defendió la legalidad de la actividad desarrollada por la empresa. El imputado relató su historia personal, aseguró estar radicado en Argentina desde hace más de una década y afirmó que siempre desarrolló actividades comerciales registradas y con cumplimiento fiscal.

"Soy responsable inscripto, he pagado mis impuestos, tengo contadora y siempre trabajé de forma transparente", sostuvo durante su declaración. "Soy responsable inscripto, he pagado mis impuestos, tengo contadora y siempre trabajé de forma transparente", sostuvo durante su declaración.

El acusado explicó que Belle Argentina se dedicaba a la producción de contenido para plataformas de modelos webcam y negó que existiera cualquier forma de coerción hacia las mujeres que trabajaban allí.

Según su versión, antes de incorporarse a la empresa, las mujeres eran entrevistadas personalmente y recibían explicaciones detalladas sobre la actividad, las plataformas utilizadas, los horarios sugeridos y la forma en que se distribuían las ganancias.

Quevedo Medina afirmó además que muchas de las modelos ya comercializaban contenido digital antes de ingresar a la firma y que la participación era completamente voluntaria.

"El modelo de trabajo era un negocio formal, no algo oculto", manifestó. "El modelo de trabajo era un negocio formal, no algo oculto", manifestó.

La defensa de los porcentajes y los descuentos

Uno de los puntos centrales de la acusación es el sistema de descuentos y retenciones aplicado a las trabajadoras. Sin embargo, el colombiano aseguró que los porcentajes variaban según el uso de la infraestructura de la empresa.

Indicó que quienes utilizaban estudios, equipamiento y soporte técnico podían recibir un porcentaje menor, mientras que las modelos que trabajaban de manera remota conservaban entre el 80 y el 90 por ciento de sus ganancias.

También negó que existieran descuentos abusivos por consumos realizados en el minimarket vinculado a la firma.

"Todo se pagaba por transferencia para que quedara constancia", afirmó. "Todo se pagaba por transferencia para que quedara constancia", afirmó.

Negó retención de teléfonos y documentación

Otro de los aspectos que forman parte de la acusación es el presunto control ejercido sobre las trabajadoras. Frente a ello, Quevedo Medina aseguró que ninguna modelo tenía restringida su libertad de movimiento. "A ninguna se le retuvo el teléfono ni la documentación. Entraban y salían libremente", declaró.

Quevedo Molina.

Quevedo Molina.

Además, sostuvo que algunas mujeres permanecieron durante años trabajando con la empresa, lo que, según él, demostraba que no existían condiciones de explotación.

Las polémicas palabras sobre "captación" y "retención"

Durante la investigación surgieron audios y documentos internos en los que se hablaba de "captación", "fidelización" y "retención" de modelos, términos que la fiscalía considera compatibles con una estructura de explotación.

Ante ello, el imputado intentó contextualizar esas expresiones y afirmó que eran conceptos propios de cualquier actividad comercial.

Según explicó, "captación" significaba conseguir nuevas trabajadoras, "fidelización" consistía en brindar un buen trato para que permanecieran en la empresa y "retención" hacía referencia a evitar una alta rotación de personal. Según explicó, "captación" significaba conseguir nuevas trabajadoras, "fidelización" consistía en brindar un buen trato para que permanecieran en la empresa y "retención" hacía referencia a evitar una alta rotación de personal.

"No fueron utilizadas con un sentido de explotación", aseguró ante los jueces.

"Creía que la actividad era legal"

En otro tramo de su declaración, Quevedo Medina sostuvo que siempre actuó convencido de que la actividad desarrollada por Belle Argentina era lícita.

Para respaldar esa afirmación mencionó habilitaciones comerciales, contratos de alquiler, facturas por la compra de equipos y declaraciones impositivas. También aseguró que años atrás una investigación judicial sobre la misma actividad había sido archivada, situación que interpretó como una validación de que estaba actuando dentro de la ley.

La declaración del socio colombiano se produjo en el marco del juicio donde la fiscalía sostiene que Gustavo de la Fuente y Quevedo Medina integraron una organización que captaba mujeres vulnerables para explotarlas sexualmente mediante plataformas de contenido para adultos.

La causa investiga a una estructura que, según la acusación, llegó a involucrar a unas 37 mujeres y generó millonarios ingresos a través de plataformas internacionales. Ahora será el Tribunal Oral Federal quien deberá determinar si la actividad desarrollada por Belle Argentina constituyó un negocio legal de producción de contenido digital o un caso de trata de personas con fines de explotación sexual.

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